La incorporación de nuevas tecnologías está cambiando la forma en cómo se manejan los huertos de cerezas. Sensores conectados, estaciones meteorológicas, imágenes satelitales y drones permiten acceder a información que antes requería mediciones puntuales o evaluaciones visuales, abriendo nuevas posibilidades para tomar decisiones más oportunas y objetivas.
Para Yordi Norero, académico de la Universidad Católica, uno de los avances más importantes se observa en el monitoreo del riego, un ámbito donde las tecnologías han alcanzado un nivel de madurez considerable. Según explicó, los productores pueden consultar desde sus teléfonos móviles información sobre las condiciones del suelo y utilizarla para definir cuándo y cuánto regar.
Sin embargo, contar con información no garantiza por sí solo un mejor manejo. A juicio del especialista, la principal limitación está en la capacidad de transformar los datos en decisiones concretas, lo que exige fortalecer la formación de asesores y profesionales del agro.
El desafío, plantea, es avanzar hacia una agricultura basada en datos, que permita no sólo corregir problemas, sino también anticiparse a ellos, evaluar las decisiones durante la temporada y utilizar los recursos de manera más eficiente.
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