En la producción de cerezas, es sabido que el éxito de una temporada no se define únicamente en la cosecha. Por el contrario, es en las semanas posteriores donde comienza a construirse el potencial productivo del año siguiente.
Bajo esta premisa, ADAMA está consolidando una estrategia integral de manejo en postcosecha, enfocada en acompañar al cultivo en una de sus etapas más determinantes.
En su Programa Post Cosecha Cerezos 2025–2026 ADAMA propone un enfoque técnico que combina fisiología, nutrición, sanidad y manejo de suelo, con un objetivo claro: optimizar la recuperación del cerezo tras la cosecha y fortalecer las bases de la próxima temporada.
1. Bioestimulación foliar y radicular
Después de la cosecha, mantener la planta activa es fundamental. Este eje apunta a sostener la fotosíntesis, reducir el estrés oxidativo y proteger los tejidos frente a daños mecánicos.
Dentro de esta estrategia destacan soluciones como Crop+® y Exelgrow®, orientadas a la bioestimulación fotosintética, junto con Basel, que actúa como un escudo antioxidante gracias a su contenido en polifenoles, ayudando a mitigar efectos de estrés térmico y fotoxidación.
A su vez, tecnologías basadas en microorganismos como PhylloBacter, BioLife® Foliar y BioLife® Psychro cumplen un rol clave en la colonización de heridas de cosecha y poda, contribuyendo a una recuperación más segura y eficiente.
2. Construcción y almacenamiento de reservas
El éxito de la temporada siguiente se define en gran medida en este periodo. Por ello, el programa pone énfasis en la acumulación de reservas en yemas y raíces.
La estrategia nutricional considera el uso de NutriChelates® Zn, Mg, B y Ulbu, aplicados durante el verano y previo a la caída de hojas, con el objetivo de fortalecer los procesos de brotación, floración y cuaja futura, buscando asegurar una adecuada construcción de reservas.
3. Protección sanitaria integral
La postcosecha también es un momento crítico desde el punto de vista sanitario. La presencia de heridas y tejidos expuestos aumenta el riesgo de ingreso de patógenos.
Para enfrentar este desafío, el programa incorpora herramientas como Atlas 43 SC y Orius® 43 SC, orientadas al control de hongos de la madera y protección bacteriana, junto con Diazol® 50 EW, enfocado en el manejo de plagas como la escama de San José.
4. Mejoramiento físico y biológico del suelo
Un suelo estructurado y biológicamente activo es clave para sostener la productividad del huerto en el largo plazo.
En este eje, Promesol® 5X actúa como acondicionador de suelo, favoreciendo la floculación, descompactación y mejorando la infiltración de agua.
Se complementa con BioLife® Rhizo y Vitasoil, consorcios microbianos de alta concentración que promueven el enraizamiento y la biofertilización, y con Zurich, que a través de polifenoles estimula la actividad radicular.
5. Estimulación radicular final
El cierre del programa se enfoca en potenciar el sistema radicular, clave para enfrentar el invierno y asegurar un buen inicio de temporada.
En este sentido, la combinación de Radigrow® XL y Nutrisorb® L permite activar el crecimiento radicular y mejorar la capacidad de absorción de nutrientes, consolidando la base productiva del huerto.
Para más información contactar a su ejecutivo comercial más cercano en www.adama.com.
Manuel Errázuriz, Coordinador de Generación de Demanda Zona Centro VI y VII
E-mail: Manuel.errazuriz@adama.com
