Arranque o reinjertación: Las decisiones que hoy definen la rentabilidad del cerezo

Arranque o reinjertación: Las decisiones que hoy definen la rentabilidad del cerezo

El momento actual de la industria está obligando a los productores a reevaluar sus huertos. Según el asesor y consultor en arándanos y cerezas, Christian Gallegos, variables como el potencial productivo, el historial sanitario y la elección varietal son determinantes para decidir el futuro de cada hectárea.

Además, el especialista afirma en esta entrevista con Smartcherry que sin un diagnóstico técnico profundo, cualquier reconversión corre el riesgo de repetir los mismos errores, advirtiendo que no sólo importa qué variedad plantar, sino también su compatibilidad con la zona, el portainjerto y el sistema de conducción.

– ¿Cuáles son los puntos clave que el productor debe considerar para tomar la decisión de arrancar un huerto? Y dentro de esto, ¿cabe la opción de hacer un recambio varietal? ¿Cómo lo ves en el escenario actual que vive la industria de la cereza?
Hoy día estamos pasando por un momento super complejo que viene ya desde la temporada anterior y eso ha hecho replantearse un poco el sistema productivo en la producción de cerezas dado por los bajos ingresos que hemos tenido las últimas temporadas, que tiene su génesis obviamente como primer punto en el exceso de fruta. En la temporada anterior tuvimos un salto de un 51% y eso generó obviamente que en cierta forma el mercado y la industria colapsara, especialmente en el mercado chino, pero también se nos volvió a repetir el mismo escenario y se está repitiendo una tónica que tiene que ver con la concentración de fruta. Hoy día tenemos más del 75% de la oferta nacional sólo en cinco semanas y eso obviamente genera problemas a nivel de arribo con fruta que no se alcanza a vender en los tiempos que se debiesen vender, fruta que tiene que esperar mucho, que se está guardando mucho y eso obviamente conlleva que los productores tengan que tomar decisiones importantes debido a que una buena parte de los sistemas productivos no se están pagando, o sea, los ingresos son menores a los costos. Y esas son decisiones que hoy día tenemos que estar tomando en el caso de algunos huertos que nunca han llegado a sus niveles productivos, sistemas de conducción que no han sido llevados a cabo un 100% y que no han llegado tampoco a su potencial productivo. También hoy se suman algunas variedades que finalmente no están no están dando el ancho con la calidad, con la condición, con los calibres que hoy día la industria requiere.

– Pensando en todo eso, ¿cuáles son las principales razones que debe pensar un productor a la hora de arrancar?
Con el escenario que estamos viviendo, creo que estamos todos muy de acuerdo respecto del umbral mínimo de kilos por hectárea que debiésemos tener en un huerto en producción, que creo se sitúa en torno a los 12.000 kg por hectárea con un 85%, 90% exportable. Entonces, hoy la primera decisión de arranque en los huertos tiene que ver con el sistema productivo, tiene que ver con el volumen de fruta que estás obteniendo por hectárea. Y yo diría que claramente los huertos que están quizás bajo los 8.000 kg por hectárea son huertos que no tienen mayor análisis. Tenemos que empezar a arrancar esos huertos y quizás los que están en torno a los 8.000 a 10.000, 11.000 kg por hectárea son los que uno quizás le va a dar una chance más. Ahora, el diagnóstico, y ahí es donde nosotros los asesores tenemos una injerencia importante en porqué esos huertos no están llegando ese potencial. Es distinto arrancar un huerto porque tengo un 30% de plantas menos por enfermedades, por replantes, que hablar de un huerto que quizás no está llegando a su potencial productivo, pero es porque le falta vigor, o porque tenemos que hacer algo a nivel de suelos, o controlar mejor el riego, mejorar la fertilización. Los diagnósticos son muy importantes al momento de decidir porqué voy a arrancar un huerto. Ahora, en términos de volumen de fruta, creo que los huertos que están entre los 10.000 a 12.000 kg por hectárea son los huertos donde quizás se puede poner una ampolleta amarilla, pero claramente los que están bajo 8.000 kg por hectárea no tienen ningún sentido. Y otro punto importante también es el tema varietal. Hay variedades que en las últimas temporadas ya no están teniendo ningún approach importante en términos de precio. En lo temprano, quizás podríamos hablar de Royal Dawn, que es la variedad que presenta una alternancia productiva importante. Después si nos metemos a frutas de media estación, quizás Bing es una variedad que lamentablemente también tiene una alternancia productiva importante, no es una variedad que tienda a calibrar mucho, por lo tanto no es lo que hoy el mercado necesita y la variedad tardía icono sería Sweetheart, Stacato, que son las más antiguas que tenemos plantadas. Ahora, dentro de eso también entran algunas variedades que hemos plantado los últimos 5 años. Especialmente en la zona temprana, Frisco es como la variedad quizás que no ha resultado de buena forma, una que se esperaba que fuera mucho más temprana que Santina, pero no lo está haciendo y con una calidad de fruta que no es mejor que Santina. Por lo tanto, es una de las variedades que estamos desechando de la paleta varietal que tenemos en Chile.

Christian Gallegos.

– ¿Qué tan determinante es el historial sanitario del huerto a la hora de tomar la decisión de arrancar una determinada cantidad de hectáreas?
Sin duda es el punto más relevante. Porque si me encuentro en una condición de huerto donde, por ejemplo, tengo problemas de vigor porque tengo un mal sistema de riego o he manejado mal mi sistema nutricional o tengo problemas de compactación que finalmente está generando que mi potencial no sea el adecuado, esas cosas las puedo mejorar, por ejemplo encamellonando un huerto, manejando la descompactación en forma mecánica, química o biológica. Si tengo problemas de drenaje, de anegamiento, puedo hacer drenes en el huerto. Son medidas paliativas que sí van a llevar a que ese huerto salga adelante, pero cuando me encuentro con problemas sanitarios, en este caso específicamente de hongos de madera, cuando tengo un huerto enfermo, ahí el problema es distinto porque generalmente tengo una pérdida en mi potencial porque tengo ramas enfermas. Tengo centros frutales atisonados, muertos, secos, pero además lo que pasa en los huertos que generalmente están muy atacados sanitariamente es que tengo pérdida de plantas. Entonces, cuando te encuentras con huertos que tienen un 20%, un 30% de plantas enfermas, pero que básicamente ya se murieron, ahí es muy difícil levantar el potencial productivo de una hectárea, porque le tengo que ir a pedir más kilos a una planta cuando la planta tiene un tope. No puedo pensar en subsidiar con las plantas que tengo por hectárea las plantas que me faltan. El ítem sanitario hoy es muy gravitante. O sea, cuando tengo problemas de hongos de suelo como phytophthora, como armilaria, hongos o bacterias foliares, entre otros, el problema es mucho más complicado y creo que la solución o la toma de decisiones se hace más fácil en sentido de que cuando veo un huerto enfermo, lamentablemente por lo que está pasando la industria, no da para mantener conectado un huerto a un ventilador artificial. Cuando nos pagaban 5 dólares, esa cuenta se pagaba. Hoy día, lamentablemente, no se paga.

– ¿Es la injertación una alternativa más eficiente que el arranque?
Claro. La alternativa de reinjertar huertos pasa por un recambio varietal. Por ejemplo, Sweetheart en Colt, que es una variedad que estamos arrancando no por un tema productivo, es porque el mercado ya no quiere esa variedad porque tiene muchos problemas en postcosecha como piel de lagarto, pitting, machucón, fruta más blanda en general. Es ahí donde uno toma la decisión muchas veces de hacer un recambio varietal con injertación de huertos. La experiencia que tengo es que si hablamos de un huerto donde tengo un eje equilibrado con una buena cantidad, una buena oferta de ramas, me gusta más la reinjertación en ramas porque es mucho más rápida la recuperación del sistema productivo. Si un huerto por distintos manejos tiene una oferta de ramas muy limitada, 8, 10 ramas por planta y además esas ramas se encuentran en la parte más alta del árbol, es fácil encontrar huertos antiguos donde la primera rama está a 2 metros, de ahí hacia arriba. En esos casos, mi recomendación es hacer un injerto de hendidura que se llama. En definitiva, cortas el árbol a 50, 60 cms. el tronco completo y haces un injerto de hendidura con cuatro o seis púas de la nueva variedad. ¿Para qué? Para el día de mañana ir a buscar un sistema de conducción que puede ser un multieje o un bibbound o un bitrelis. En definitiva, diluir el vigor de este árbol en dos o cuatro ejes y para eso tú haces un injerto hendidura a esa altura.

– ¿Qué otros beneficios puedes añadir dentro del ítem de injertación?
Cuando uno piensa en arrancar un huerto para volverlo a plantar, hay un costo inherente y que en términos bien generales son entre 2 y 3 millones de pesos. Después de eso, tienes que invertir en la nueva plantación. Para frenar el efecto alelopático, vas a tener que fumigar el suelo con cloropicrina y dicloropropeno. Vas a tener que hacer un movimiento de suelo, volver en definitiva a preparar el suelo en profundidad con garra, con un bulldoser. Vas a tener que replantear tu sistema de riego, comprar las plantas. Partes de cero. Cuando se toma la decisión de hacer una reinjertación, te ahorras en definitiva esos pasos. El costo es mucho menor y la precocidad que tiene la injertación respecto de plantar nuevamente es mucho más rápida. Si haces una injertación en ramas, el primer año ya formas inmediatamente tu sistema productivo en cuanto a que tienes un eje con las ramas listas y el segundo año, dependiendo de la variedad o de la combinación variedad portainjerto, ya puedes empezar a tener fruta. Si injertaras, por ejemplo, una Regina que es una variedad que tiene una tasa de endardamiento más rápido, probablemente a los 2 años ya vas a empezar a tener fruta. Entonces empiezas a tener flujo más tempranamente que arrancar un huerto, plantarlo, formarlo y después sacarle fruta. La injertación sí tiene una mayor rapidez en cuanto a la entrada en producción. Es más barato hacerlo, pero no está adecuado para todos los casos. Si tienes un árbol enfermo, un huerto enfermo, no es la solución. Primero hay que diagnosticar porqué estoy arrancando la variedad. Si el huerto está sanitariamente normal, llamémoslo así, si tiene todas las plantas perfecto, pero si tenía 1000 plantas por hectárea y estoy haciendo una reinjertación con 700 plantas por hectárea, no tiene sentido. Lo primero es que tienen que estar la mayoría de las plantas, sobre yo diría un 90%. Segundo, el tema sanitario. Tercero, que es muy importante, es contar con un material idóneo para la injertación. O sea, si estoy sacando del huerto aledaño, que también está enfermo, el material que voy a injertar, no tiene ningún sentido. Hay que trabajar con un material inocuo, manejado en frío, con una técnica de injertación importante. El injerto hendidura es una técnica bien importante de hacer porque finalmente cortas un tronco que tiene muchas veces 20 cms. de diámetro, donde las púas van por el contorno. Entonces, es muy importante contar con un buen injertador. En este caso, todos esos puntos van moldeando un poco la decisión de si injerto o no.

– ¿Qué recomendaciones darías a un productor dentro del escenario actual?
Lo primero es que el productor tiene que conocer sus costos productivos y al detalle. Es vital conocer todos los ítems, todos los eslabones en la producción de cereza a nivel de campo para tomar las decisiones. Más que una medida cualitativa, debe ser cuantitativa. Segundo, diagnosticar muy bien porqué voy a hacer una reinjertación o porqué voy a sacar un huerto para colocar algo nuevo. Hoy día, cuando estamos pensando en arrancar cerezos y colocar otra especie, el problema es que las barreras de entrada en cuanto a los costos de colocar otra especie, por ejemplo kiwis, manzanas, arándanos, estamos en torno a los 40.000 dólares por hectárea, esa es una barrera muy importante para para decir arranco 100 hectáreas y coloco 100 hectáreas. Okay. ¿De qué? Otro punto muy relevante para esta toma de decisiones, y uno de los grandes problemas que ha tenido la industria, es la zonificación de variedades. Si voy a arrancar un huerto en la precordillera del Maule, probablemente sería una mala idea reinjertar con Santina, O al revés. Sería un error hacer un reinjerto de una variedad como Regina o Kordia en la costa del Maule como Sagrada Familia. Tengo que aprovechar la zonificación que me genera mayor precocidad, un adelanto en la producción, un adelanto en la fecha de cosecha. Cuando tomo la decisión de qué plantar o qué reinjertar, se deben zonificar muy bien las variedades, tomar en consideración el sistema de conducción, no todas las variedades conversan muy bien con todos los sistemas de conducción. Una variedad como Regina, por ejemplo, en un KGB no funciona bien porque tiene un hábito de crecimiento distinto, tiende a lateralizar la rama, es una variedad de menor vigor. Cuando yo tengo 15, 20 ejes, esa variedad no está adaptada para ese sistema de conducción. Entonces, tengo que considerar la variedad en cuanto a la zonificación, la compatibilidad, variedad portainjerto, no puedo colocar una Regina, una Kordia en Colt, y tampoco puedo colocar una Santina o Lapins en Gisela 6. Debo analizar también la condición sanitaria del huerto, contar con todos los ejes y con todas las plantas cuando quiero hacer una injertación. Por lo tanto, son cinco o seis puntos que tengo que considerar para tomar la decisión, de manera profesional, de arrancar y volver a plantar o hacer un recambio varietal o un recambio incluso de sistema de conducción, que nos pasa mucho en los KGB donde lamentablemente por distintos motivos no han logrado los potenciales productivos y hoy estamos haciendo una variación de estos KGB a un multieje, por ejemplo, o sea, también estamos teniendo un recambio a sistemas de conducción. Entonces, tenemos dos extremos que quizás salen de la media de la industria, especialmente el extremo norte, por zonificación o por variedades que cosechamos de la semana 47 hacia atrás, donde el negocio es otro. Y todavía tenemos un rango para hacer, pero no tengo que ir a colocar una Lapins una Kordia, o una Regina en esas zonas, tengo que aprovechar lo temprano y eso significa plantar Santina o reinjertar Santina y plantar variedades nuevas que son más tempranas, como Sweet Aryana, Nimba, Pacific Red. Hoy día también toman mucha fuerza las bicolor como Rainier, o Tip Top.

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