En una temporada donde la acumulación de frío y la planificación de las aplicaciones vuelven a estar en el centro de las decisiones técnicas, los homogeneizadores de brotación han ganado protagonismo como una herramienta para mejorar la uniformidad del desarrollo fenológico de los cerezos.
Si bien durante años el foco estuvo puesto, principalmente, en adelantar la brotación mediante el uso de cianamida hidrogenada, hoy la discusión ha evolucionado hacia estrategias que buscan ordenar el comportamiento del huerto y hacer más eficiente todo el manejo posterior.
«Ese es el principal aporte de los homogenizadores», sostuvo Jordi Casas, asesor y especialista en frutales, quien explicó que estos productos -también conocidos como sincronizadores o biopromotores de brotación- actúan sobre la parte aérea del árbol permitiendo que brotación, floración, caída de pétalos, cuaja, crecimiento de fruto e incluso cosecha ocurran de manera mucho más uniforme.

«Lo que finalmente se busca es que el huerto se comporte de forma pareja. Cuando los estados fenológicos están sincronizados, las aplicaciones fitosanitarias, nutricionales y de reguladores de crecimiento se vuelven mucho más oportunas y eficientes», aseveró el ingeniero agrónomo.
No reemplazan a la cianamida
Es importante recalcar que los homogeneizadores no deben entenderse como un sustituto directo de la cianamida hidrogenada.
Si bien algunos productos comerciales pueden adelantar algunos días la brotación -especialmente cuando se complementan con nitrato de calcio y se aplican en el momento adecuado-, su principal función continúa siendo la sincronización del desarrollo del huerto.
«La experiencia muestra que ningún homogenizador ha logrado reemplazar de manera consistente a la cianamida hidrogenada. Son herramientas distintas y, en muchos casos, complementarias», afirmó Jordi Casas.
Por ello, la decisión de utilizar una u otra estrategia dependerá de los objetivos productivos y comerciales de cada predio, así como de las características de la variedad, la zona y la temporada.
Un efecto que se ha observado consistentemente en investigaciones realizadas es el aumento de calibre de la fruta comparado en la misma fecha de cosecha con lo no aplicado.
El momento de aplicación es determinante
Otro aspecto crítico es el momento de la aplicación. Al respecto, el asesor enfatizó que la cianamida hidrogenada debe aplicarse una vez que el huerto ha acumulado, al menos, el 80% de sus requerimientos de frío e idealmente un 100%, mientras que los homogenizadores suelen utilizarse entre cinco y siete días después de ese tratamiento y hasta un máximo de 10 días.
Sin embargo, advirtió que la acumulación de porciones de frío, las temperaturas posteriores a la aplicación y las condiciones particulares de cada zona deben ser monitoreadas cuidadosamente.
«Aplicar demasiado temprano, cuando el clima es aún es muy frío y el invierno no ha terminado, puede impedir que se expresen los beneficios esperados, tanto en adelanto como en homogenización», señaló.
Una decisión que impacta toda la temporada
Más allá de la brotación, una fenología más uniforme puede traducirse en floraciones más sincronizadas, mejor programación de labores, cosechas más concentradas, menor número de pasadas y una fruta con una edad fisiológica más homogénea al momento de llegar a la poscosecha.
En predios de gran superficie, además, esta estrategia facilita la planificación de cuadrillas, la segregación por cuarteles y una logística de cosecha más eficiente.
No obstante, el especialista recalcó que ninguna herramienta puede compensar una mala elección varietal o un huerto establecido en una zona donde los requerimientos de frío no se cumplen.
«Los homogeneizadores son un facilitador del manejo, pero su éxito depende de una estrategia técnica integral. La variedad, la acumulación de frío, el clima y el momento de aplicación siguen siendo los factores que finalmente determinarán el resultado de la temporada», afirmó.