Con la primavera cada vez más cerca, los huertos de cerezos se preparan para uno de los momentos más decisivos de la temporada: la floración y posterior polinización. Pero para que este proceso ocurra de manera exitosa, las condiciones no se construyen únicamente durante los días en que las flores están abiertas.
«Proteger a los polinizadores comienza mucho antes de la floración», plantea Maureen Muñoz, del Centro de Entomología Aplicada BIOCEA, quien en conversación con Smartcherry abordó los principales factores que determinan la presencia y actividad de estos insectos en los agroecosistemas. La especialista destaca que, además de las abejas melíferas y abejorros utilizados tradicionalmente en los huertos, existe una amplia diversidad de insectos capaces de contribuir a la polinización, entre ellos abejas nativas, sírfidos, coleópteros y mariposas.
Para favorecer su presencia, explica, los productores deben pensar el huerto como un ecosistema: ofrecer alimento diverso y continuo, generar refugios y sitios de nidificación y mantener conexiones con áreas de vegetación nativa.
Pero también hay una segunda dimensión: el manejo de plagas, ante lo cual plantea que las aplicaciones deben basarse en monitoreos, privilegiar productos selectivos y considerar cuidadosamente el momento y las condiciones ambientales de aplicación, especialmente durante la floración.
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