La poda sanitaria tiene como objetivo principal disminuir el inóculo presente en el huerto, mediante la eliminación de madera muerta, enferma o con indicios de muerte.
En campo, este material se reconoce principalmente como tejido “seco”, muchas veces acompañado por exudación de goma en el área afectada, además de necrosis de madera en ramas y, en algunos casos, en el tronco (Figura 1).
La muerte de madera puede explicarse por enfermedades asociadas a bacterias, como el cáncer bacterial producido por Pseudomonas syringae. Sin embargo, una parte importante de estos daños también se relaciona con hongos de la madera, entre los que se pueden mencionar Cytospora sp., Calosphaeria sp., Chondrostereum purpureum, entre otros.
Figura 1: Material objetivo para realizar la «poda sanitaria».

¿Cuándo realizar la poda sanitaria?
Desde el punto de vista operativo, la recomendación es realizar esta labor lo antes posible en postcosecha, idealmente apenas finalice la cosecha, con marzo como plazo límite. La razón de considerar marzo como fecha crítica es el aumento de condiciones más favorables para este tipo de enfermedades: mayores humedades relativas, asociadas a la disminución de las temperaturas de verano.
Surge naturalmente la pregunta ¿por qué no realizarla antes de cosecha? Principalmente por un tema de operatividad y porque, en muchos casos, los síntomas aún no se expresan con claridad, especialmente cuando el material seco o las estructuras afectadas no son evidentes a simple vista.

Importancia de ejecutar bien la labor
La efectividad de la poda sanitaria depende en gran medida de hacerla bien desde el inicio. En este sentido, la supervisión constante durante la ejecución es crucial para obtener un buen resultado. El objetivo no es solamente cortar por cortar, sino eliminar todo el material que actúe como posible fuente de inóculo, reduciendo la presión de estas enfermedades con miras a la siguiente temporada.
El corte del material debe ser “quirúrgico”. En el caso del tejido seco, se debe cortar hasta encontrar tejido sano, procurando que no se evidencien manchas oscuras en la madera. Una vez realizado el corte, se debe acompañar con el uso de fungicidas en pasta, comúnmente denominados “pasta de poda”, los cuales cumplen una función de protección y cicatrización, ayudando a resguardar los diferentes cortes.
Es importante destacar que el pintado del corte debe realizarse inmediatamente después de cortar, como parte del mismo proceso. Si bien la poda sanitaria constituye una herramienta relevante dentro del manejo cultural del huerto, siempre es necesario evaluar cuáles pueden ser las principales fuentes o causas que explican una presión elevada de este tipo de enfermedades. Los huertos pueden convivir con ciertos niveles de estos patógenos, pero esto ocurre en mejores condiciones cuando se cuenta con plantas bien nutridas y regadas, que se mantengan con el menor estrés posible.
Errores comunes y puntos críticos de control
Dentro de los errores más frecuentes -y donde, como productores, debemos poner especial atención- está, en primer lugar, la necesidad de ser pulcros al ejecutar la labor. No se deben dejar plantas atrás con material que pueda actuar como inóculo y que, posteriormente, se extienda hacia tejido sano. En esa misma línea, es fundamental insistir en el criterio de corte: cortar hasta encontrar tejido sano.
Otro punto crítico es el momento del pintado. Este debe realizarse de inmediato, y no al final de la jornada. Si se posterga, aumenta el riesgo de que queden cortes sin protección, y además se pierde trazabilidad y control sobre el trabajo realizado. Pintar en el momento permite asegurar un estándar y un resultado más consistente.
Adicionalmente, se debe considerar como un aspecto muy importante el retiro del material infectado desde el huerto. En la práctica, existe la mala costumbre de dejar estos restos en el mismo cuartel. Esto representa un riesgo, ya que muchos de estos patógenos pueden subsistir incluso en madera seca. Por lo tanto, retirar este material es crucial para cumplir el objetivo central: reducir la carga de inóculo dentro del huerto. Lo ideal es retirarlo al terminar la faena, o mejor aún, a medida que avanza la labor, para evitar acumulaciones dentro del campo. Y un punto clave: no se debe mezclar la poda de verano con la poda sanitaria. Son labores totalmente diferentes. En algunos campos, buscando mayor eficiencia, se intenta realizar ambas actividades en una misma “pasada”; sin embargo, esto puede constituir un error grave, considerando que los cortes pueden contribuir a propagar aún más los patógenos asociados a enfermedades de la madera.
Impacto en producción y vida útil del huerto
La eliminación de ramas secas no implica una pérdida de producción real, ya que esa rama ya se perdió desde el punto de vista productivo. Por el contrario, esta labor ayuda a proteger la vida útil del huerto, reduciendo el inóculo y permitiendo recuperar estructura productiva con el tiempo, lo que contribuye a sostener la productividad a largo plazo.
Finalmente, es importante reforzar que, además de la poda sanitaria, se debe procurar mantener el huerto lo menos susceptible al estrés. Una planta estresada es más propensa a un avance más rápido de las enfermedades. Esto se complementa con la necesidad de mantener los programas preventivos al día, como parte del manejo integral del huerto.
