Rompedores de dormancia en cerezo: Del frío acumulado a la sincronización de la floración

Rompedores de dormancia en cerezo: Del frío acumulado a la sincronización de la floración

Por: Emilio Martínez, Ing. Agrónomo, y Carlos Tapia, M.Sc., Director Técnico Avium SpA.

El uso de rompedores y/o homogenizadores de dormancia en cerezo son herramientas estratégicas para adelantar, ordenar y homogenizar la salida de dormancia, en cuanto a la floración y la brotación. Sin embargo, su respuesta no depende únicamente del producto aplicado.

La efectividad de estas tecnologías está determinada por el estado fisiológico del huerto, la acumulación de frío, la condición de reservas, la variedad, el portainjerto, la zona productiva, el riesgo climático y las condiciones posteriores a la aplicación.

Por esta razón, la decisión de aplicar no debiera entenderse como una acción aislada ni como una receta fija de calendario, más bien, debe ser interpretada como una intervención sobre una yema que ya viene transitando un proceso fisiológico iniciado meses antes. La poscosecha, la entrada en dormancia y la acumulación de frío forman parte de una misma secuencia, donde cada etapa condiciona la respuesta que finalmente se expresa en brotación, floración y cuaja.

Durante el invierno, la yema de cerezo parece estar detenida desde el punto de vista externo, pero internamente mantiene procesos metabólicos relevantes. En términos fisiológicos, la endodormancia corresponde a una etapa en que la yema está regulada principalmente por factores internos. Una vez cumplido el requerimiento de frío, la yema avanza hacia ecodormancia, momento en que su desarrollo queda más condicionado por la acumulación de calor y por las condiciones ambientales disponibles para continuar su crecimiento (Fadón et al., 2018).

Este punto es clave para comprender el sentido del frío invernal. El frío no sólo permite avanzar hacia la salida de dormancia, sino que también participa en la preparación interna de la yema floral.

Fadón et al. (2018) demostraron en cerezo dulce que, durante la endodormancia, los primordios florales pueden permanecer en un mismo estado morfológico, pero acumular almidón activamente en células del ovario. Esta acumulación siguió un patrón similar al de la acumulación de frío y alcanzó su máximo al cumplirse el requerimiento de frío. Posteriormente, durante la ecodormancia, el almidón disminuyó en paralelo a la  acumulación de calor y al reinicio del crecimiento del ovario.

La relevancia práctica de este antecedente es que la dormancia no es un período completamente inactivo. La yema se prepara metabólicamente para sostener los procesos reproductivos de la primavera. En cerezo, esto adquiere especial importancia porque la floración ocurre con baja o nula área foliar funcional. Por lo tanto, las primeras etapas de brotación, floración y cuaja dependen en gran medida de reservas acumuladas previamente en dardos, yemas, madera y raíces.

Desde esta mirada, la poscosecha no corresponde al cierre productivo de una temporada, sino al inicio fisiológico de la siguiente. Mantener hojas funcionales, evitar defoliaciones tempranas, sostener una adecuada sanidad foliar y reducir condiciones de estrés hídrico o nutricional son acciones que influyen directamente en la capacidad del huerto para acumular reservas. Luego, durante invierno, esas reservas y el avance de la  acumulación de frío definen la base sobre la cual los rompedores de dormancia podrán expresar su efecto.

Los análisis de reservas en yemas o dardos pueden aportar información complementaria para interpretar la condición del huerto, aunque es importante diferenciar las fracciones medidas. El trabajo de Fadón et al. (2018) cuantificó almidón localizado en células del ovario del primordio floral, mediante técnicas histológicas. En cambio, muchos análisis comerciales pueden reportar azúcares totales o fracciones solubles de carbohidratos en  la muestra completa. Ambos enfoques se relacionan con la condición carbonada de la yema, pero no representan exactamente el mismo proceso fisiológico.

Aplicar rompedores de dormancia es una decisión fisiológica y climática
Los rompedores de dormancia deben entenderse como herramientas de ajuste y sincronización, no como sustitutos del frío. Su función es favorecer, acelerar o uniformar la salida de dormancia cuando la yema ya cuenta con una base fisiológica suficiente para  responder.

Si la aplicación se realiza con bajo cumplimiento de frío, reservas limitadas, mala condición sanitaria o alto riesgo de heladas posteriores, la respuesta puede ser parcial, desuniforme o de mayor riesgo para el potencial productivo.

Entre los productos más utilizados se encuentra la cianamida hidrogenada, cuya acción se asocia a la inhibición de la enzima catalasa, responsable de degradar el peróxido de hidrógeno. Al acumularse H2O2, se genera un estrés oxidativo controlado que activa rutas metabólicas vinculadas con la salida de dormancia, entre ellas la vía de las pentosas fosfato. Esta activación puede favorecer el aumento del metabolismo celular y la ruptura de la latencia, siempre que el estado de la yema y el ambiente acompañen adecuadamente el proceso.

La fecha de aplicación, por lo tanto, es una de las decisiones más sensibles del programa. Aplicar demasiado temprano puede inducir respuestas desordenadas o incompletas, especialmente si la acumulación de frío aún no es suficiente. Aplicar demasiado tarde puede reducir el efecto de adelanto y limitar la capacidad de sincronizar los estados fenológicos. A esto se suma que, luego de la aplicación, las yemas pueden quedar más activas y potencialmente más expuestas a daños por heladas.

Experiencias desarrolladas en una zona temprana de Sagrada Familia, Región del Maule, en los cultivares Santina y Lapins sobre portainjerto Colt, evaluaron aplicaciones de cianamida hidrogenada al 2% en distintas fechas entre fines de junio y comienzos de agosto, incluyendo un testigo sin aplicación. Los resultados mostraron que la fecha de aplicación modificó la dinámica de floración: en Santina se observaron adelantos cercanos a cinco días respecto del testigo, mientras que en Lapins algunos tratamientos alcanzaron adelantos cercanos a nueve días en plena flor (Martínez et al., 2023).

No obstante, el adelanto fenológico no siempre fue sinónimo de mayor homogeneidad. En los tratamientos más adelantados también se observó una mayor dispersión entre inicio de floración y plena flor, lo que confirma que el objetivo técnico no debe limitarse a «despertar antes» la yema. En muchos casos, el desafío real es equilibrar oportunidad de floración, concentración de estados, riesgo climático y sincronía posterior para cosecha.

Esta interacción explica porqué no existe una receta única para el uso de rompedores de dormancia en cerezo. La misma fecha calendario puede representar estados fisiológicos distintos entre temporadas, zonas, variedades y portainjertos. Por ello, la decisión debe integrar información climática, porcentaje de frío acumulado, condición  histórica del huerto, pronóstico de temperaturas, riesgo de heladas, objetivo comercial, calidad de aplicación, concentración, mojamiento y cobertura.

Para la industria chilena del cerezo, esta discusión es especialmente relevante. La concentración de superficie plantada, la presión operativa de labores, la necesidad de escalonar cosechas y la búsqueda de ventanas comerciales tempranas hacen que los rompedores de dormancia sean herramientas de alto valor. Sin embargo, su uso debiera avanzar desde una lógica de calendario hacia una lógica de diagnóstico fisiológico. El objetivo no es sólo adelantar la floración, sino lograr una floración funcional, suficientemente sincronizada y coherente con la capacidad del huerto para sostener cuaja y desarrollo inicial de fruto.

Consideraciones finales
Los rompedores de dormancia son herramientas relevantes para la producción de cerezas, pero su éxito depende de comprender la fisiología de la yema y no sólo de definir una fecha de aplicación. La evidencia disponible muestra que, durante la endodormancia, la yema floral puede estar metabólicamente activa, acumulando  reservas localizadas en el primordio floral en estrecha relación con la acumulación de frío.

En este contexto, el frío invernal, las reservas de poscosecha y la oportunidad de aplicación deben ser interpretados como componentes de una misma estrategia. La aplicación de rompedores debiera entenderse como una herramienta de ajuste sobre una base fisiológica previamente construida. Soólo así es posible avanzar hacia programas más precisos, seguros y alineados con la producción de cerezas de alta calidad. 

Referencias citadas
– Avium SpA. Consideraciones técnicas para la aplicación de rompedores de dormancia  en cerezos. SmartCherry, 2025. 
– Fadón, E., Herrero, M., & Rodrigo, J. (2018). Dormant flower buds actively accumulate  starch over winter in sweet cherry. Frontiers in Plant Science, 9, 171.  https://doi.org/10.3389/fpls.2018.00171 
– Martínez, E., Martínez, N., Vergara, A., & Tapia, C. (s. f.). Experiencias en el uso de  rompedores de dormancia en distintas fechas de aplicación. SmartCherry, 2023.

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Actualizado al 17 de junio.