Cuando la ausencia de resiliencia es el resultado de la falta de comunicación entre la innovación y el dominio del estado del arte. Estudio de caso: El cultivo del cerezo

Cuando la ausencia de resiliencia es el resultado de la falta de comunicación entre la innovación y el dominio del estado del arte. Estudio de caso: El cultivo del cerezo

Por Isabel E. Pérez Rodríguez, Ingeniera Agrónoma y Fitopatóloga.

1. Introducción
En Chile, han existido varios casos de en que, la premura del sector agrícola por “seguir perteneciendo” a la elite mundial de la agricultura comercialmente atractiva, nos ha conducido a cometer errores estratégicos respecto a la viabilidad de nuevos establecimientos de cultivos de interés, tanto respecto a nuevas especies como a sus variantes y lo que es más lamentable, es que dichas consecuencias han sido (y siguen siendo) costeadas por el productor (ej. vid de mesa, kiwi amarillo, cerezas, etc.).

En el caso de cultivos-negocios, ya sean tradicional o momentáneamente exitosos, la explosiva y muchas veces escasamente planificación expansión de dicho cultivo, nos ha conducido, en el corto plazo, a modificar abruptamente nuestra hoja de ruta productiva, en pro de maximizar las utilidades, mientras dicho cultivo aún evidencie señales de rentabilidad positiva (ej. cerezo).

Para contextualizar, resulta beneficioso estudiar parcialmente el cultivo del cerezo, dada su relevancia social y comercial y su condición productiva frecuentemente sometida a estrés. Toda ayuda que permita la rápida recuperación de las plantas tras eventos de estrés (p. ej., cosecha) y que amplíe su vida útil será bienvenida.

Considerando que la temporada productiva del cerezo en Chile ya ha comenzado (repita conmigo: “La temporada del cultivo del cerezo comienza con la postcosecha”), puede ser momento de revisar el camino recorrido y generar una hoja de ruta detallada y actualizada para la futura toma de decisiones y que éstas no sólo conlleven soluciones tan drásticas como la eliminación masiva de plantas o su reemplazo por cultivos aún más desconocidos.

Cerezo afectado por cáncer bacterial (Pss). Atizonamiento de corimbo floral.

2. Problemática fitosanitaria central: Pseudomonas syringae pv. syringae (Pss)
Al igual que el cultivo del nogal, afectado por la peste negra (Xanthomonas arboricola pv. juglandis), en cerezos y otros frutales de carozo una patología de gran relevancia y potencial efecto devastador es el cáncer bacterial, cuyo agente causal es Pseudomonas syringae pv. syringae (Pss).

Este patógeno y la manifestación de la enfermedad, pueden permanecer en estado latente durante períodos prolongados, siempre y cuando el huerto reciba un manejo agronómico adecuado y “concientizado”, lo que incluye prácticas que permitan:

– Minimizar el estrés biótico y abiótico;

– Contener la vigorosidad de los árboles y 

– Recuperar rápidamente las plantas tras eventos adversos.

Para reducir la manifestación de la enfermedad y limitar su dispersión e impacto productivo, es crucial implementar, en lo posible, toda estrategia de prevención disponible, entre las cuales se encuentran:

  • Establecimiento de planta sana (no es equivalente a asintomática);
  • Podas controladas y sanitarias según corresponda;
  • Retiro y destrucción del material afectado desde la zona saneada;
  • Protección de heridas (desde y hasta cosecha);
  • Manejo equilibrado de riego y nutrición;
  • Detección temprana;
  • Programas fitosanitarios restrictivos: época-específicos y “respetuosos” de la microbiota local;
  • Equipos de aplicación calibrados; entre tantos otros.
Cerezo afectado por cáncer bacterial (Pss). Detalle de yema y ramilla afectadas, acompañada de emisión de goma.

Como se aprecia, la lista inicial es larga y puede completarse de acuerdo con su ubicación geográfica, condición sanitaria actual de su cultivo, origen del material vegetal (si compró a un vivero establecido o auto-gestionó su material de propagación), edad de las plantas, estrategias de mitigación de estrés implementadas (biocontrol, lombrices, uso de ácidos húmicos, fúlvicos, manejo de heladas, cobertores, etc.). Uno de los objetivos de esta recopilación de antecedentes respecto de factores predisponentes o favorecedores de la enfermedad, es entregar una visión más integrativa y holística*, centrado en el potencial del cultivo, su capacidad de resiliencia y su agroecosistema.

Con frecuencia se omiten factores cruciales que modulan la incidencia y la severidad de una enfermedad cuando se aplican recomendaciones de forma literal como lo citan en la literatura especializada, la cual aún no ha incorporado la nueva definición de enfermedad propuesta por Slippers (2020). Dicha definición reconoce la relevancia de:

  • Interrelaciones con otras patologías;
  • El medio ambiente circundante; 
  • El macrobioma y el microbioma locales;
  • La influencia del manejo agronómico actualizado, se acuerdo con el estado del arte vigente (Beltrán et al., 2021; Donoso et al., 2018; Lemus et al., 2020; Lamichhane et al., 2014; Latorre et al., 2002; Kennelly et al., 2007; Hulin et al., 2018, 2020).

En consecuencia, muchas recomendaciones tradicionales resultaran parciales mientras no integren este conjunto de elementos. Este contexto es extrapolable a todo cultivo frutal, cultivos menores o cereales.

Corimbo floral y brote marchitos en madera afectada.

3. Expansión del cultivo y emergencia de nuevos problemas locales
La rápida expansión del cultivo del cerezo, tanto en localidades previamente documentadas como referentes para esta especie, como en aquellas en que el cultivo ha sido recientemente introducido, ha ocasionado el reporte de una serie de “nuevos problemas locales”, debido al escaso conocimiento disponible respecto a las diferentes nuevas combinatorias variedad-geolocalización.

La introducción del cultivo del cerezo en ecosistemas antes impensables, ha modificado las poblaciones biológicas locales, con consecuencias que a menudo repercuten negativamente en la especie “introducida” de interés comercial: insectos y hongos locales (o nativos) pueden transformarse en plagas y enfermedades locales para el cultivo, condición que complica significativamente el diseño de los programas fitosanitarios para ese cultivo, en ese lugar. Previo a esta intervención ecológica, estos insectos locales, macro y microorganismos locales convivían en armonía y colaborativamente con la flora local.

Es por ello por lo que, a medida que se incursiona hacia nuevos nichos geográficos de interés para el establecimiento del cultivo del cerezo (y de cualquier cultivo), para quienes tenemos la responsabilidad de proponer responsablemente herramientas de control de dichos problemas de índole fitosanitario, estas “innovadoras propuestas” nos sitúan cuesta arriba dicha labor.

4. Limitaciones de plaguicidas y necesidad de revalidación
La mayoría de las alternativas plaguicidas originales (o parentales) debidamente registradas en Chile, han desarrollado sus respectivas validaciones de eficacia en zonas históricas y tradicionalmente cultivadas con cerezo, considerando variedades “tradicionales” para el país (‘Bing’, ‘Lapins’, ‘Regina’ , ‘Santina’). Por ello, toda aquella innovación introducida al cultivo (nuevas variedades o geolocalizaciones) requieren revalidación según la condición predominante.

Un ejemplo de ello corresponde al comportamiento de la degradación de las diferentes moléculas biocidas generalmente consideradas para la protección fitosanitaria del cultivo. El comportamiento que poseen las tasas de degradación de los ingredientes activos entre regiones extremas (influencia de la temperatura, humedad relativa, radiación, interacción simbiótica con las microbiotas locales y exógenas, etc.), dado que dicha actividad puede afectar severamente los periodos de protección comprometidos, las frecuencias de aplicación y los periodos de carencia, todos los cuales, sin esta revalidación pudiesen actualmente encontrarse sobre o subestimados, según la combinatoria variedad/geolocalización a que estemos haciendo referencia (recuerde que hoy hablamos fácilmente de cultivos en la zona de la Patagonia Chilena o Patagonia Argentina).

Más allá de las limitaciones de las herramientas fitosanitarias “reactivas”, existe otro factor crítico que forma parte del control preventivo: la disponibilidad y trazabilidad del material vegetal.

5. Disponibilidad y trazabilidad del material vegetal
La presurosa expansión del cultivo ha reducido disponibilidad de material vegetal en óptimas condiciones sanitarias, lo que ha derivado, en muchos casos, en un descontrol y falta de trazabilidad del material propagado, ocasionando la dispersión de muchas de las principales enfermedades que afectan severamente a la madera de los cerezos, como, por ejemplo:

  • Declinación y cancrosis del cerezo (Agente causal: Calosphaeria pulchella) (Auger et al., 2020);
  •  Cancrosis del cerezo (Agentes causales: Cytospora sorbicola, Cytospora leucostoma)(Osorio-Navarro et al., 2024; Auger et al., 2020; Grinbergs et al., 2022);
  • Plateado de frutales de carozo (Agente causal: Chondrostereum purpureum)(Grinbergs et al., 2022);
  • Cáncer bacterial (Agentes causales: Pseudomonas syringae pv. syringae, Pseudomonas syringae pv. morsprunorum (Psm)).

Estas patologías, actuando individualmente o en colaboración, ocasionan la muerte acelerada y prematura de plantas jóvenes, cuando se encuentran presentes en el material de propagación contaminado. En otros casos, las plantas contaminadas pueden permanecer asintomáticas durante un largo periodo de tiempo, latencia que finaliza, una vez que las nuevas plantas contaminadas comienzan a ser estresadas (ej. inicio productivo a nivel comercial, limitaciones para el desarrollo radiculares, uso excesivo de productos fitosanitarios con reconocidos efectos colaterales no deseados, etc.).

Muerte prematura de brote, flores y ramilla.

6. Innovación varietal y sus limitaciones
La abundante disponibilidad de información respecto a las “nuevas variedades” de cerezo, es un punto a favor para la innovación varietal propuesta (Masman, 2022). Sin embargo, si dicha información permanece eternamente en “papeles y revisiones” y no se evalúa en condiciones REALES de campo, por especialistas, el grado de avance nacional en esta materia será rápidamente sobrepasado por los mercados que observan expectantes nuestros problemas y más aún, nuestras soluciones.

Varios especialistas han propuesto durante las últimas temporadas, dejar de insistir en ciertas variedades que, aunque pueden parecer prometedoras inicialmente, requieren de revisiones más precisas. Detrás de cada variedad “decepcionante, problemáticas o que requieren de mayores estudios”, existe un productor que no siempre está en condiciones de asumir los costos de una solución tan radical como un recambio varietal (inversión, actualización técnica, impacto en la fuerza laboral). Por ello, las decisiones sobre renovación varietal deben evaluarse con criterios agronómicos, económicos y sociales, ofreciendo planes de apoyo técnico, financiero y social de transición, que minimicen o amorticen la pérdida de empleo y la interrupción productiva. Estas decisiones, aunque parezcan “ilógicas, absurdas o innecesarias”, debiesen constituir parte fundamental del plan de desarrollo inicial de cualquier cultivo a establecer.

En consecuencia, a partir de aquel primer bosquejo de proyecto, cualquier variedad seleccionada, debe clasificarse como una unidad de resiliencia dependiente: su capacidad de tolerar, atenuar, recuperarse y adaptarse a condiciones adversas del cultivo estará funcionalmente supeditada a la calidad físico‑química del suelo, a la estabilidad de su microbiota edáfica y al nivel de actividad biológica que sostiene el sistema radical (criterio técnico con visión holística).

7. Rol del suelo, sus habitantes y sus subproductos en la resiliencia del cultivo
El cerezo, es un cultivo que, como muchos otros de interés en Chile, responde bien, como árbol, a condiciones de estrés abiótico, siempre y cuando sus raíces se encuentren en óptimas condiciones, de acuerdo con el potencial descrito para la variedad. Esto no es sinónimo de bioestimular su crecimiento a partir de los estados fenológicos previos a que ocurran los picks de crecimiento radicular, empleando para ello, insumos bioestimulantes, sino que esto se debe conseguir, idealmente,  manteniendo la actividad vital en ese sustrato y eso sólo se consigue haciendo las cosas bien, tal y como siempre se debió hacer.

Es bien sabido que la buena y sana condición del suelo está estrechamente ligada a la actividad de las lombrices de tierra, como Eisenia fetida; por ello, estos organismos son también una herramienta valiosa para evaluar la inocuidad de ciertos plaguicidas (p. ej., distintos tipos de cobre). Numerosos estudios muestran que, en ecosistemas con alta actividad de lombrices, generan efectos físicos, biológicos y químicos beneficiosos sobre el suelo: mejoran la aireación y el drenaje, facilitan la formación y estabilidad de agregados y promueven procesos que favorecen el crecimiento vegetal, lo que se traduce en aumentos del rendimiento en sistemas naturales y cultivados (Edwards & Bohlen, 1996; Adani et al., 1998; Edwards, 1998; Arancon et al., 2006; Atiyeh et al., 2002; Pasqualoto et al., 2002; Selles et al., 2006). 

Estos beneficios se explican por mejoras en las propiedades físicas y estructurales del suelo (reducción de la densidad aparente, mayor estabilidad de agregados y aumento de la porosidad) y por efectos biológicos: las lombrices incrementan la abundancia y diversidad microbiana, crean micrositios que conservan nutrientes y bacterias beneficiosas y favorecen la actividad de hongos edáficos (Kahsnitz, 1992; Selles et al., 2006; Kale & Karmegam, 2010; Frouz, 2018; Mulatu & Bayata, 2024). Como resultado de estos procesos se incrementa la disponibilidad de nutrientes minerales para las plantas (Gilot, 1997; Selles et al., 2006; Wang et al., 2021) y se liberan metabolitos biológicamente activos, incluidos reguladores del crecimiento vegetal, que contribuyen a una mayor vigorosidad y resiliencia del cultivo (Tomati & Galli, 1995; Doube et al., 1997).

El fundamento de estas ventajas reside, en gran medida, en el aporte de ácidos húmicos, fúlvicos e himatomelánicos (fracción soluble del humus o de la materia orgánica estabilizada), compuestos que actúan como biofertilizantes y que optimizan la productividad potencial y la calidad de los cultivos (Mackowiak et al., 2001). Además, contribuyen a mejorar la estructura del suelo y, por ende, a reducir los costos del proceso productivo (Lavelle et al., 2006; Frouz, 2018).

Al analizar este tema a escala local, se hace evidente la mayor resiliencia de ciertos huertos frente a episodios de estrés abiótico cuando sus productores han adoptado prácticas integradas, entre ellas la reducción parcial o total de aplicaciones de determinados pesticidas (p. ej., cobre) durante las últimas temporadas. Un ejemplo ilustrativo ocurrió en la temporada 2023–2024, cuando ciertos huertos manejados de forma holística, pese a sufrir no sólo de inundaciones invernales catastróficas, sino que además gran parte de la canopia de las plantas así como la superficie plantada fueron inundadas producto de desbordes fluviales, registraron rendimientos por hectárea iguales o superiores al promedio nacional. En contraste, huertos que no implementaron una estrategia integradora (que considerara tanto el ecosistema macro como el micro), aun cuando sufrieron inundaciones menos intensas o persistentes, experimentaron pérdidas severas en su rentabilidad y, consecuentemente, en la estabilidad laboral de sus trabajadores. Estos resultados subrayan la importancia de adoptar enfoques de manejo agronómico holísticos, basados en el principio de que “el todo es mayor que la suma de sus partes”, de modo que se proteja simultáneamente la salud del agroecosistema y la viabilidad económica y social del productor.

8. Bioinsumos y manejo holístico
La incorporación de bioinsumos que contienen como ingredientes activos a Bacillus spp., Brevibacillus spp. y otros microorganismos permite diseñar estrategias integradas de manejo holístico con beneficios prácticos y sostenibles para la sanidad del cultivo. Estos productos actúan como alternativas biocidas con menor impacto sobre los organismos benéficos del agroecosistema, ayudan a retardar la aparición de resistencias a plaguicidas y contribuyen a mitigar los efectos del estrés abiótico en las plantas. Por ello, los bioinsumos son una herramienta eficiente para combinar con prácticas agronómicas convencionales y, de este modo, mejorar la sanidad del cultivo y la resiliencia del sistema productivo (van Oosten et al., 2017; Qiua et al., 2019; de Oliveira et al., 2024).

9. Cambio climático y necesidad de adaptación
Es importante reconocer que hablar de cambio climático ya no debe hacer referencia exclusiva a proyecciones futuras: desde hace varios años vivimos un escenario climático que difiere claramente de las condiciones documentadas en la década 2000–2010. La investigación desarrollada durante la última década se ha realizado bajo este nuevo contexto, de modo que episodios como las inundaciones de gran envergadura descritas, las lluvias estivales ocasionales (enero‑febrero; que también han resultado desastrosas para ciertos cultivares de vid de mesa) y las temperaturas que con facilidad superan los 30 °C en ese mismo periodo, han impulsado una actualización lenta pero sostenida del “estado del arte” respecto a los factores que inciden en la productividad de los cultivos. En particular, estos cambios climáticos han permitido depurar el conocimiento y las recomendaciones agronómicas aplicables al cerezo; por ello, las estrategias de manejo deben interpretarse y adaptarse a este nuevo marco climático, integrando medidas de prevención, mitigación y resiliencia que sostengan tanto la productividad como la viabilidad del sistema productivo.

En este contexto de cambios climáticos, la estrategia varietal también debe evaluarse en relación con la adaptación y la viabilidad del sistema productivo.

10. Estrategia varietal en Chile y liderazgo
Afortunadamente, desde la perspectiva de la investigación especializada, la introducción y validación de nuevas variedades de cereza en Chile se ha realizado de manera paulatina y consciente, pese a la presión del mercado por diversificar la oferta. Este proceso ha permitido equilibrar la necesidad de atender demandas actuales y futuras con la obligación de mantener la calidad e inocuidad que distinguen al producto chileno en los mercados internacionales. Preservar ese estatus de excelencia es condición necesaria para ampliar y diversificar destinos de exportación y optimizar la calendarización de las entregas, no solo priorizando variedades de cosechas tempranas, sino también aquellas que cubren el periodo de menor oferta en marzo. En este sentido, y como señala Walter Masman (Garrido, 2024), la estrategia varietal debe considerar equilibrar tanto la demanda del mercado como la capacidad intrínseca de la cadena productiva para sostener calidad y volumen en periodos críticos (por ejemplo, marzo, cuando las lluvias además pueden ser intensas), incorporando para ello innovación (validada en condiciones de campo), sin sacrificar la estabilidad que ha hecho competitivo al sector. 

En el mercado nacional, la producción se distribuye entre cerca de diez variedades, aunque los volúmenes exportados se concentran principalmente en ‘Lapins’, ‘Santina’ y ‘Regina’, debido a su larga trayectoria y al conocimiento acumulado sobre su comportamiento. Ese conocimiento ha servido de base para evaluar el cultivo en distintos contextos (agroecosistemas reconvertidos, ecosistemas naturales transformados en huertos o reinjertaciones sobre cerezos) y para adoptar modelos de referencia. No obstante, como ocurre en otros sistemas productivos (por ejemplo, la uva de mesa), cada nuevo desafío exige soluciones específicas; mantener la competitividad y el liderazgo requiere enfoques innovadores y adaptativos que respondan tanto a las necesidades del cultivo como a las condiciones del entorno local. No se trata de reinventar la rueda, sino de optimizarla para hacerla más eficiente, estable y rentable.

Para ilustrar cómo estos principios de evaluación integral se aplican en la práctica, se presenta a continuación el análisis de una variedad específica: Prunus avium ‘Royal Dawn’.

11. Estudio de caso: P. avium ‘Royal Dawn’ (2023)
De este modo, mediante un ejercicio práctico es posible analizar y concientizar con mayor claridad cómo algunos de los antecedentes mencionados influyen en la decisión de mantener o reemplazar una variedad de cerezo que, según las estadísticas de las últimas temporadas, figura como “marginal” en términos de volumen exportado. A continuación, se presenta uno de los casos evaluados por especialistas y asesores del cultivo: Prunus avium ‘Royal Dawn’ (año 2023). El análisis de este cultivar permite ilustrar un conjunto representativo (aunque siempre con un margen de detalles a complementar) de criterios agronómicos, económicos y sociales que deberían ponderarse antes de tomar una decisión de recambio varietal, considerando no solo el rendimiento y la calidad del fruto, sino también la inversión requerida, el impacto sobre la mano de obra, la trazabilidad del material vegetal y la resiliencia del agroecosistema en el que se inserta la explotación.

  • Aspectos positivos de ‘Royal Dawn’: Buen calibre; cosecha temprana en la temporada.
  • Aspectos negativos de ‘Royal Dawn’: Postcosecha acotada; susceptible a partiduras.

De acuerdo con estos sencillos antecedentes (recordar: es un ejemplo), para los parámetros clave evaluados se propone ‘Royal Dawn’ como una de las variedades candidatas a ser reemplazadas. No obstante, antes de comunicar esta dolorosa recomendación es prioritario considerar el contexto del productor: muchos se incorporaron recientemente al cultivo, realizaron inversiones significativas, asumieron compromisos comerciales y sociales (tanto actuales como a futuro) y diseñaron estrategias para diferenciar su oferta en un mercado exigente y con alta capacidad de saturación en temporadas favorables. Por esta razón y dado que en muchos casos el mercado demandante no está dispuesto a esperar ese periodo de transición, es pertinente recomendar que, junto con el diseño del proyecto principal (PLAN A), se formule una estrategia paralela de acompañamiento técnico, financiero, logístico y comercial que reduzca la vulnerabilidad del productor y de sus equipos durante el proceso (PLAN B, aplicable cuando los resultados no se ajustan a lo esperado).

Al entregar esta información es imprescindible ofrecer alternativas escalonadas y realistas. Según la evaluación, pueden proponerse medidas temporales (ajustes de manejo, estrategias comerciales y planes de mitigación de riesgos) que permitan sostener la producción y mantener la diferenciación a corto plazo; sin embargo, la solución definitiva, como el recambio varietal, conlleva costos significativos, tiempos de adaptación y la espera de varios ciclos biológicos para recuperar la rentabilidad (largo plazo), una perspectiva que ningún productor desea oír. Además, en muchos casos el mercado demandante no está dispuesto a esperar ese periodo de transición, por ello la recomendación de diseñar estrategias de acompañamiento técnico, financiero, logístico y comercial que reduzca la vulnerabilidad del productor y sus colaboradores durante el proceso.

La variedad ‘Royal Dawn’, desde su introducción en Chile (Federación de Productores de Frutas, 2010), fue reconocida como una variedad precoz, de cosecha temprana, vigorosa, muy productiva, frutos con buen calibre, pero susceptible a partiduras, predominando, en este caso, la de tipo apical (cierto tipo de partiduras se encuentran más estrechamente relacionadas a ciertos tipos de pudriciones (Børve et al., 2000)).

La constatación en terreno, por parte de productores y asesores, de las características antes descritas ha provocado que la variedad pase a integrar la lista de “reemplazo sugerido”; un resultado que no debería sorprender, dado que las condiciones de presentación de la variedad evaluada (en este ejemplo ‘Royal Dawn’, aunque el argumento es aplicable a cualquier cultivar), incluso una vez concluidas las evaluaciones para su validación, propagación y cultivo en una zona geográfica determinada. Desde un inicio, la variedad evidenció una serie de aspectos negativos asociados, algunos de ellos manejables y  otros mejorables. En consecuencia, y considerando el conjunto de evidencias obtenidas en condiciones reales, resulta difícil sostener la permanencia de la variedad sin cuestionar su idoneidad productiva y económica. Si bien la propuesta de reemplazo como solución a largo plazo se presenta como una alternativa técnicamente fundada, su comprensión y fácil aceptación por parte de productores y especialistas se ven obstaculizadas cuando, desde el establecimiento del cultivar, la manifestación de sus principales debilidades activó las alertas en campo.

12. Análisis detallado de ‘Royal Dawn’ (cuestionamientos técnicos)
El caso permite ilustrar cómo una evaluación integral articula los distintos cuestionamientos técnicos de la decisión varietal.

Parte de las revisiones que realizan algunos especialistas que trabajan acompañando al cultivo desde el establecimiento incluyen cuestionamientos como: 

– Si la variedad es de cosecha temprana, presenta mayor riesgo de sufrir heladas primaverales en estados fenológicos susceptibles, por lo que su establecimiento debe priorizar geolocalizaciones en zonas menos propensas a este factor o, como alternativa para un productor persistente, invertir montos significativos en infraestructura de protección y/o contención. Esta mayor susceptibilidad a sufrir heladas, hace a la variedad más susceptible a afectarse por tizón bacteriano o cáncer bacterial, así como también a que las plantas una vez infectadas por Pss, evidencien o magnifiquen los daños por heladas y constituyan reservorios de inóculo potencial con mayor facilidad, dada la capacidad de la bacteria para actuar como nucleador de hielo (Lindow et al., 1978, Lindow & Staskawicz, 1981; Lindow, 1983; Moore, 1988).

Además, estas variedades, dado lo temprano que inicia su actividad en la temporada, mantienen su follaje expuesto por más tiempo a condiciones de estrés severo (radiación UV y altas temperaturas durante su larga postcosecha), lo que exige periodos prolongados de protección del tejido fotosintético activo para asegurar su funcionamiento bajo estrés térmico y, en consecuencia, preservar una óptima condición de reservas de cara a la temporada siguiente.

– Si la variedad es vigorosa, su sensibilidad a Pss hace que la elección del portainjerto entre los habitualmente recomendados (Gisela 5, Gisela 6, Gisela 12, Maxma 14) sea determinante. En el caso particular de optar por la combinación con Gisela 6, un portainjerto enanizante en grado medio, se puede modificar sustancialmente el escenario: si bien, por un lado,  es posible contener el vigor potencial de ‘Royal Dawn’, esta asociación puede aumentar la susceptibilidad del cultivo a infecciones por Pss. En consecuencia, los criterios de selección de portainjerto deben ponderar no solo el efecto sobre el vigor y la productividad, sino también la interacción con la susceptibilidad a patógenos y las implicancias fitosanitarias a mediano y largo plazo.

– Si la variedad es muy productiva, requiere una estricta regulación de carga, lo cual provoca la generación temprana de heridas en la zona de los dardos durante el desarrollo de los frutos; estas heridas suelen formarse en condiciones de alta humedad relativa y baja temperatura, lo que no sólo dificultan la cicatrización, sino que favorecen la colonización por bacterias y hongos fitopatógenos. Además, la elevada productividad origina abundantes restos florales que, en variedades tempranas y en presencia de humedad alta, moderadas temperaturas y rápido crecimiento de frutos en los corimbos, son difíciles de remover, aumentando consecuentemente el volumen de inóculo potencial de patógenos como Botrytis cinerea y Alternaria spp. Estos tejidos colonizados resultan complejos de tratar mediante fungicidas tradicionales de síntesis orgánica; durante este periodo, las alternativas basadas en biofungicidas (microorganismos vivos únicos o en consorcio) y aquellas que contienen metabolitos bacterianos o extractos botánicos, han demostrado una eficacia destacada y mejor perfil de bioseguridad.

– Si la variedad produce frutos de buen calibre, como ocurre con el potencial de ‘Royal Dawn’, la tradicional estrategia de bioestimular el crecimiento de los frutos en estados tardíos del desarrollo, puede ocasionar un apresurado y excesivo desarrollo de calibre, acarreando además problemas de integridad de la cutícula y epidermis, disminuyendo la resistencia a heridas, ya sean éstas de origen abiótico (granizos, lluvias o rocío persistente) o bióticos (ej. Drosophila spp.).

– Si la variedad es susceptible a partiduras, este problema se ve favorecido por las condiciones medioambientales actuales, que han hecho recurrentes episodios de lluvias de variada pluviometría durante la última fase de desarrollo de los frutos. Esas lesiones, muchas veces apenas perceptibles al observarlas con lupa (especialmente las partiduras apicales) son rápidamente colonizadas por los principales hongos fitopatógenos de postcosecha: Botrytis cinerea, Alternaria spp., Penicillium spp. y Geotrichum candidum. En el caso de G. candidum, las alternativas biocidas debidamente registradas para su control en el país son escasas y, entre las pocas registradas, la más relevante está cuestionada, de acuerdo con criterios científicos, por su carácter de disruptor endocrino, por lo que ha sido clasificada como candidata a sustitución.

Si a estos problemas se suma la susceptibilidad intrínseca del cultivo a Pss, por la cual suele ser sometida a aplicaciones frecuentes de bactericidas cúpricos o antibióticos para su control, no es de extrañar la ocurrencia de lixiviación de estos compuestos al suelo, principalmente en el caso del cobre, (Pose et al., 2009; Wang et al., 2018), ocasionando un daño colateral que no sólo amenaza la inocuidad de la producción (Lamichhane et al., 2018; La Torre et al., 2018; Alman, 2022), sino también la actividad biológica en los suelos de dichos ecosistemas, problemática además transversal en numerosos cultivos a nivel mundial (Doube et al., 1997; Sayler & Kirkpatrick, 2003; Van Zwieten et al., 2004; Hao et al., 2011; Altimira et al., 2012; Sharafi et al., 2017; Swart et al., 2020; Bettenfeld et al., 2022; Matse et al., 2024; Schoffer et al., 2024). Esta situación empeora en zonas donde, además del aporte de cobre que generan las labores agrícolas, el agua de riego proviene de ríos situados en regiones con actividad minera de envergadura (o gran minería del cobre) (Lemus et al., 2020). A este efecto negativo se suman los numerosos reportes de resistencia a cobre desarrollada por Pss tanto en cerezo (Sundin, 1989; Husseini & Akköprü, 2020; Beltrán et al., 2021) como en otros frutales y cultivos menores (Cazorla et al., 2002; Aiello et al., 2015; Colombi et al., 2017; Petriccione et al., 2017; Popović et al., 2021).

13. Comentarios finales
Frente a este panorama, y considerando que dentro de tres años una superficie significativa de cerezos establecida en 2024 entrará en producción con volúmenes comerciales relevantes, disponemos de un estrecho margen de tiempo para replantear las preguntas adecuadas y reconsiderar o validar las propuestas realizadas. No obstante, siempre resulta pertinente explorar alternativas de comercialización y estrategias de marketing sin perder de vista la prioridad por la inocuidad y la seguridad alimentaria del proceso productivo.

En este contexto se abren oportunidades donde otros ven riesgos: las recientes decisiones de la Food and Drug Administration (FDA) y del U.S. Department of Health and Human Services (HHS), que revocaron los usos autorizados del colorante FD&C Rojo Nº 3 (eritrosina) en alimentos, suplementos dietéticos y medicamentos (debido a la presentación de antecedentes por parte del Center for Science in the Public Interest que señalan su potencial carcinogénico en ratas macho), reglamentación que entra en vigor el 15 de enero de 2027 (U.S. Food and Drug Administration, 2025). Asimismo, se ha iniciado un proceso de eliminación progresiva de otros colorantes sintéticos derivados del petróleo (FD&C Verde Nº 3; FD&C Rojo Nº 40; FD&C Amarillo Nº 5 (tartrazina); FD&C Amarillo Nº 6 (amarillo crepúsculo); FD&C Azul Nº 1; FD&C Azul Nº 2), en el marco de los esfuerzos por sustituir completamente las fuentes pigmentarias petroquímicas.

Estas regulaciones plantean desafíos para ciertos segmentos del mercado, pero también abren nichos atractivos para productos diferenciados y estrategias comerciales que prioricen materias primas, ingredientes naturales y perfiles de inocuidad más exigentes. Es una valiosa oportunidad para posicionar diferentes alimentos funcionales (antioxidantes, promotores de síntesis de melatonina, etc.) como atractivas alternativas a la eritrosina. En el caso de la cereza chilena (por qué no, junto a frutillas, manzanas y cranberries), este fruto resulta una atractiva alternativa rojo natural, poseedor de propiedades como alimento polifuncional. La industria debe asumir este desafío y continuar, de acuerdo con la disponibilidad local, ofreciendo alternativas inocuas para reemplazar cada pigmento cuestionado (en formatos frescos o como subproductos). Esta vía responde a la creciente demanda de productos saludables procedentes de sistemas productivos que operan bajo estrictos estándares de inocuidad y puede añadir un valor agregado significativo a la producción si el sector la incorpora de manera estratégica e interdisciplinaria.

El análisis de los problemas fitopatológicos revisados, como el cáncer bacteriano, muestra que su manifestación responde a la confluencia de varios factores: un patógeno virulento, un hospedero susceptible, condiciones ambientales favorables, una microbiota local empobrecida o alterada y una respuesta insuficiente de las entidades de investigación públicas y privadas. Cuando una opinión técnica sobre, por ejemplo, la susceptibilidad varietal puede condicionar decisiones de manejo o recambio, la evaluación debe ser rigurosa, contextualizada y prudente. Un caso extremo que ilustra las consecuencias de un análisis incompleto es la marchitez violenta del kiwi amarillo causada por Verticillium nonalfalfae (MLST2), que en Chile provocó la destrucción total de la variedad Hort 16A por una relación patógeno‑hospedero particular; este episodio ha motivado estudios internacionales centrados en la prevención como primera línea en la estrategia de control (Lee et al., 2022).

Esa experiencia, en lo personal, ha reforzado mi convicción de promover (con objetividad y rigor técnico), la necesidad de adoptar una visión más compleja, holística y responsable de la agricultura, independientemente de la escala productiva. Ello implica integrar la dimensión fitopatológica, edáfica, ecofisiológica y socioeconómica en la toma de decisiones, reconociendo que la resiliencia del sistema depende de la interacción dinámica entre estos componentes.

Dado que la presión sobre los sistemas productivos “se hace sentir”, conviene recordar que los mayores avances tecnológicos se alcanzan mediante la acción multidisciplinaria y la amplia difusión de información. Una vez comprendido lo anterior, el lector habrá tomado mayor conciencia de que, cuando se nos solicita emitir una opinión sobre alguna temática de fondo (ej., susceptibilidad varietal a cáncer bacterial, un grano de arena, de mi pertinencia, dentro de este huracán de problemas) y que dicha opinión puede condicionar la toma de decisiones y la formulación de recomendaciones respecto a la selección o continuidad de cierto cultivo, bajo ciertas condiciones limitantes, la tarea no es para nosotros, expedita ni mucho menos sencilla.

Compartir datos y experiencias (tanto los éxitos como los fracasos) acelera la búsqueda de soluciones, evita duplicidades y fortalece la toma de decisiones colectivas. Sean generosos, ya que tal como han demostrado los autores citados en esta revisión, a quienes priorizan la colaboración y la transparencia, la historia suele darles la razón.

*Aplicar el enfoque holístico al manejo agronómico integrativo implica dejar de considerar al huerto exclusivamente como un sistema de producción lineal sino como un agroecosistema vivo e interdependiente. En lugar de reaccionar de forma aislada ante un problema (por ejemplo, aplicar un pesticida ante la aparición de una plaga), se debería evaluar cómo cada decisión impacta la salud del suelo, la disponibilidad y calidad del agua, la biodiversidad funcional y, en consecuencia, la rentabilidad y resiliencia del sistema productivo. Este enfoque prioriza las intervenciones precisas, preventivas y sinérgicas (mejoras en el contenido y calidad de la materia orgánica, manejo de la microbiota local, uso selectivo de bioinsumos, elección adecuada de variedades y portainjertos (según geolocalización y problemáticas intrínsecas descritas tanto para la variedad como para el portainjerto) y prácticas de conservación del suelo. De esta manera se consigue reducir la dependencia de labores “reactivas” y proteger simultáneamente los ecosistemas que sostienen la producción.

REFERENCIAS
Adani, F., Genevini, P., Zaccheo, P., & Zocchi, G. (1998). The effect of commercial humic acid on tomato plant growth and mineral nutrition. Journal of Plant Nutrition, 21(3), 561-575. https://doi.org/10.1080/01904169809365424

Aiello, D., Ferrante, P., Vitale, A., Polizzi, G., Scortichini, M., & Cirvilleri, G. (2015). Characterization of Pseudomonas syringae pv. syringae isolated from mango in Sicily and occurrence of copper-resistant strains. Journal of Plant Pathology, 97(2), 273-282. https://doi.org/10.4454/JPP.V97I2.015

Alman, B., Antezana, A., Fay, M., Derrick, H., Chiger, A., Hall, S., Lynch, M., Diskin, K., & Sonawane, B. (2022). Toxicological profile for copper: draft for public comment. United States Agency for Toxic Substances and Disease Registry. Office of Innovation and Analytics.; Abt Associates.; Toxicology and Risk Assessment Consulting Services. Atlanta, Georgia, United States. Disponible en: https://stacks.cdc.gov/view/cdc/119729

Altimira, F., Yáñez, C., Bravo, G., González, M., Rojas, L.A., & Seeger, M. (2012). Characterization of copper-resistant bacteria and bacterial communities from copper-polluted agricultural soils of central Chile. BMC Microbiology, 12, 193. https://doi.org/10.1186/1471-2180-12-193

Arancon, N.Q., Edwards, C.A., Lee, S., & Byrne, R. (2006). Effects of humic acids from vermicomposts on plant growth. European Journal of Soil Biology, 42, S65-S69. https://doi.org/10.1016/j.ejsobi.2006.06.004

Atiyeh, R.M., Lee, S., Edward, C.A., Mancan, N.Q., & Metzger, J.D. (2002). The influence of humic acids derived from earthworm-processed organic wastes on plant growth. Bioresource Technology, 84, 7-14. https://doi.org/10.1016/S0960-8524(02)00017-2

Auger, J., Esterio, M., Rubilar, M., Pozo, L., Briceño, N., & Osorio-Navarro, C. (2020). Calosphaeria Canker: nueva amenaza para la industria del cerezo en Chile. Revista Redagrícola, 111, 56-59.

Beltrán, M.F., Osorio, V., Lemus, G., Millas, P., France, A., Correa, F., & Sagredo, B. (2021). Bacterial community associated with canker disease from sweet cherry orchards of central valley of Chile presents high resistance to copper. Chilean Journal of Agricultural Research, 81(3). https://doi.org/10.4067/S0718-58392021000300378

Bettenfeld, P., Cadena, J., Jacquens, L., Fernandez, O., Fontaine, F., van Schaik, E., Courty, P.-E., & Trouvelot, S. (2022). The microbiota of the grapevine holobiont: a key component of plant health. Journal of Advanced Research, 40, 1-15. https://doi.org/10.1016/j.jare.2021.12.008

Børve, J., Sekse, L., & Stensvand, A. (2000). Cuticular Fractures Promote Postharvest Fruit Rot in Sweet Cherries. Plant Disease, 84(11), 1180–1184. https://doi.org/10.1094/PDIS.2000.84.11.1180

Cazorla, F.M., Arrebola, E., Sesma, A., Pérez-García, A., Codina, J.C., Murillo, J., & de Vicente, A. (2002). Copper resistance in Pseudomonas syringae strains isolated from mango is encoded mainly by plasmids. Phytopathology, 92(8), 909-916. https://doi.org/10.1094/PHYTO.2002.92.8.909

Colombi, E., Straub, C., Künzel, S., Templeton, M.D., McCann, H.C., & Rainey, P.B. (2017). Evolution of copper resistance in the kiwifruit pathogen Pseudomonas syringae pv. actinidiae through acquisition of integrative conjugative elements and plasmids. Environmental Microbiology, 19(2), 819-832. https://doi.org/10.1111/1462-2920.13662

de Oliveira, A.L.P., dos Santos, J.P., da Silva, G.F., & Putti, F.F. (2024). Uso de bioinsumos como possibilidade de atenuação dos efeitos do estresse hídrico. Observatório de la economía latinoamericana, 22(9), e6566-e6566. https://doi.org/10.55905/oelv22n9-039

Donoso, E., Caballero, J., Bratti, J., & García, C. (28-30 Noviembre DE 2018). Dinámica invernal de poblaciones de Pseudomonas syringae pv. syringae en yemas de cerezo. [Presentación oral O-28]. XXVI Congreso Sociedad Chilena de Fitopatología, Valdivia, Chile.

Doube, B.M., Williams, P.M.L., & Willmott, P.J. (1997). The influence of two species of earthworm (Aporrectodea trapezoides and Aporrectoedea rosea) on the growth of wheat, barley and faba beans in three soil types in the greenhouse. Soil Biology and Biochemistry, 29(3-4), 503-509.

Edwards, C.A., & Bohlen, P.J. (1996). Biology and Ecology of Earthworms (3rd ed.). Chapman & Hall. P. 426.

Edwards, C.A. (1998). The Use of earthworms in the breakdown and management of organic wastes. In: C.A. Edwards (Ed.), Earthworm Ecology (pp. 327-354). CRC Press.

Federación de Productores de Fruta (FDF). (2010). Fichas técnicas variedades. Programa de difusión tecnológica en cerezo (PDT Cerezos). InnovaChile Corfo – FDF. Disponible en: http://www.fdf.cl/biblioteca/publicaciones/2010/archivos/10_fichas_variedades_cerez.pdf

Frouz, J. (2018). Effects of soil macro- and mesofauna on litter decomposition and soil organic matter stabilization. *Geoderma, 332*, 161-172. https://doi.org/10.1016/j.geoderma.2017.08.039

Garrido, A. (2024, 2 de Agosto). Walter Masman sobre Nuevas variedades: ¿Cuáles llegan y cuáles se van? Smartcherry. Disponible en: https://smartcherry.cl/manejos-agronomicos/variedades/nuevas-variedades-cuales-llegan-y-cuales-se-van/

Gilot, C. (1997). Effects of a tropical geophageous earthworm, M. anomala (Megascolecidae), on soil characteristics and production of a yam crop in Ivory Coast. Soil Biology and Biochemistry, 29(3-4), 353-359.

Grinbergs, D., Chilian, J., & France, A. (2022). Enfermedades de madera en cerezo: Patogenicidad, control y detección precoz. COPEFRUT S.A. Revista Frutícola, 44(1), 40-48. Disponible en: https://hdl.handle.net/20.500.14001/68707 

Hao, X., Zhou, D., Wang, Y., Shi, F., & Jiang, P. (2011). Accumulation of Cu, Zn, Pb, and Cd in edible parts of four commonly grown crops in two contaminated soils. International Journal of Phytoremediation, 13(3), 289-301. https://doi.org/10.1080/15226514.

Hulin, M.T., Mansfield, J.W., Brain, P., Xu, X., Jackson, R.W., & Harrison, R.J. (2018). Characterization of the pathogenicity of strains of Pseudomonas syringae towards cherry and plum. Plant Pathology, 67, 1177-1193. https://doi.org/10.1111/ppa.12834

Hulin, M.T., Jackson, R.W., Harrison, R.J., & Mansfield, J.W. (2020). Cherry picking by pseudomonads: After a century of research on canker, genomics provides insights into the evolution of pathogenicity towards stone fruits. Plant Pathology, 69(6), 962-978. https://doi.org/10.1111/ppa.13189

Husseini, A., & Akköprü, A. (2020). The possible mechanisms of copper resistance in the pathogen Pseudomonas syringae pathovars in stone fruit trees. Phytoparasitica, 48(5), 705-718. https://doi.org/10.1007/s12600-020-00828-1

Kahsnitz, H.G. (1992). Investigations on the influence of earthworms on soil and plant. Botanical Archives, 1, 315-331.

Kale, R.D., & Karmegam, N. (2010). The role of earthworms in tropics with emphasis on Indian ecosystems. Applied and Environmental Soil Science, 414356. https://doi.org/10.1155/2010/414356

Kennelly, M.M., Cazorla, F.M., de Vicente, A., Ramos, C., & Sundin, G.W. (2007). Pseudomonas syringae diseases of fruit trees: Progress toward understanding and control. Plant Disease, 91(1), 4-17. https://doi.org/10.1094/PD-91-0004

La Torre, A., Iovino, V., & Caradonia, F. (2018). Copper in plant protection: current situation and prospects. Phytopathologia Mediterranea, 57(2), 201-236. https://doi.org/10.14601/Phytopathol_Mediterr-23407

Lamichhane, J.R., Osdaghi, E., Behlau, F., Köhl, J., Jones, J.B., & Aubertot, J.N. (2018). Thirteen decades of antimicrobial copper compounds applied in agriculture. A review. Agronomy for Sustainable Development, 38(3). https://doi.org/10.1007/s13593-018-0503-9

Lamichhane, J.R., Varvaro, L., Parisi, L., Audergon, J.M., & Morris, C.E. (2014). Disease and frost damage of woody plants caused by Pseudomonas syringae: seeing the forest for the trees. Advances in Agronomy, 126, 235-295. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-800132-5.00004-3

Latorre, B.A., Lillo, C., & Rioja, M.E. (2002). Effects of temperature, free moisture duration and inoculum concentration on infection of sweet cherry by Pseudomonas syringae pv. syringae. Phytoparasitica, 30, 410-419. https://doi.org/10.1007/BF02979689

Lavelle, P., Decaëns, T., Aubert, M., Barot, S., Blouin, M., Bureau, F., Margerie, P., Mora, P., & Rossi, J.-P. (2006). Soil invertebrates and ecosystem services. European Journal of Soil Biology, 42, S3-S15. https://doi.org/10.1016/j.ejsobi.2006.10.002

Lee, H. W., Ho, W. W. H., Alexander, B. J. R., & Baskarathevan, J. (2022). A Rapid qPCR for the Detection of Verticillium nonalfalfae MLST2 – A Highly Pathogenic Fungus on Kiwifruit. Plant disease, 106(9), 2348–2354. https://doi.org/10.1094/PDIS-08-21-1819-RE

Lemus, G., France, A., Millas, P., Beltrán, M., Sagredo, B., Osorio, V., Otárola, J., Correa, F., & Donoso, J. (2020). Cáncer bacterial del cerezo: Epidemiología de la enfermedad y estrategias de control. Boletín INIA N°420. Instituto de Investigaciones Agropecuarias, Centro Regional de Investigación Rayentué, Rengo, Chile. 68 pág.

Lindow, S.E., Arny, D.C., & Upper, C.D. (1978). Distribution of ice nucleation-active bacteria on plants in nature. Applied and Environmental Microbiology, 36(6), 831-838. https://doi.org/10.1128/aem.36.6.831-838.1978

Lindow, S.F., & Staskawicz, B.J. (1981). Isolation of ice nucleation deficient mutants of Pseudomonas syringae and Erwinia herbicola and their transformation with plasmid DNA. Phytopathology, 71, 237-251.

Lindow, S.E. (1983). The role of bacterial ice nucleation in frost injury to plants. Annual Review of Phytopathology, 21(1), 363-384.

Mackowiak, C. L., Grossl, P. R., & Bugbee, B. G. (2001). Beneficial effects of humic acid on micronutrient availability to wheat. Soil Science Society of America Journal, 65(6), 1744-1750. https://doi.org/10.2136/sssaj2001.1744

Masman, W. (2022). Variedades de cerezas para mantener el liderazgo. Boletín Técnico Pómaceas, N°126, 7-12. Centro de Pomáceas, Universidad de Talca. Disponible en: https://pomaceas.utalca.cl/wp-content/uploads/2023/04/126.-Manejos-y-novedades-varietales-en-cerezos.-Dic.-2022.pdf

Matse, D. T., Geretharan, T., van Gorp, E. F., Anderson, S., Jeyakumar, P., & Anderson, C. W. N. (2024). The potential impact of long-term copper fungicide sprays on soil health in avocado orchards. Environments, 11, 109. https://doi.org/10.3390/environments11060109

Moore, L. W. (1988). Pseudomonas syringae: disease and ice nucleation activity. Ornamentals Northwest, 12(2), 3-16.

Mulatu, G., & Bayata, A. (2024). Vermicompost as organic amendment: Effects on some soil physical, biological properties and crops performance on acidic soil: A review. Frontiers in Environmental Microbiology, 10(4), 66-73. https://doi.org/10.11648/j.fem.20241004.11

Osorio-Navarro, C., Sáez, C., Durán, F., Rubilar, M., Reyes-Bravo, P., Azócar, M., Estrada, V., Esterio, M., & Auger, J. (2024). The sweet cherry tree genotype restricts the aggressiveness of the wood decay fungi Cytospora sorbicola and Calosphaeria pulchella. Microorganisms, 12, 2456. https://doi.org/10.3390/microorganisms12122456

Pasqualoto, L., Olivares, F. L., Okorokova-Façanha, A. L., & Façanha, A. R. (2002). Humic acids isolated from earthworm compost enhance root elongation, lateral root emergence, and plasma membrane H+-ATPase activity in maize roots. Plant Physiology, 130(4), 1951-1957. https://doi.org/10.1104/pp.007088

Petriccione, M., Zampella, L., Mastrobuoni, F., & Scortichini, M. (2017). Occurrence of copper-resistant Pseudomonas syringae pv. syringae strains isolated from rain and kiwifruit orchards also infected by P.s. pv. actinidiae. European Journal of Plant Pathology, 149(4), 953-968. https://doi.org/10.1007/s10658-017-1246-1

Popović, T., Adamovic, J., Prokic, A., Zlatković, N., & Obradovic, A. (2021). Isolation and characterization of Pseudomonas syringae isolates affecting stone fruits and almond in Montenegro. Journal of Plant Diseases and Protection, 128. https://doi.org/10.1007/s41348-020-00417-8

Pose, E., Rial-Otero, R., Paradelo, M., & López-Periago, J. E. (2009). Influence of soil characteristics on copper sorption from a copper oxychloride fungicide. Journal of Agricultural and Food Chemistry, 57, 2843-2848. https://doi.org/10.1021/jf803275k

Qiua, Z., Egidi, E., Liu, H., Kaur, S., & Singha, B. K. (2019). New frontiers in agriculture productivity: Optimised microbial inoculants and in situ microbiome engineering. Biotechnology Advances, 37, 107371. https://doi.org/10.1016/j.biotechadv.2019.03.010

Sayler, R. J., & Kirkpatrick, B. C. (2003). The effect of copper sprays and fertilization on bacterial canker in French prune. Canadian Journal of Plant Pathology, 25(4), 406-410. https://doi.org/10.1080/07060660309507097

Schoffer, J. T., Solari, F., Petit-dit-Grézériat, L., Pelosi, C., Ginocchio, R., Yáñez, C., Mazuela, P., & Neaman, A. (2024). The downside of copper pesticides: an earthworm’s perspective. Environmental Science and Pollution Research, 31, 16076-16084. https://doi.org/10.1007/s11356-024-32078-7

Selles, G., Ferreyra, R., Ahumada, R., Santelices, M., García-Huidobro, J., & Ruíz, R. (2006). Lombrices de tierra como agentes mejoradores de las propiedades físicas del suelo en huertos frutales. Boletín INIA Nº 140. Santiago, Chile: Instituto de Investigaciones Agropecuarias. Disponible en: https://biblioteca.inia.cl/server/api/core/bitstreams/b96177b8-a7e5-474f-80c6-edab445251d2/content

Sharafi, Y., Talebi, S. F., & Talei, D. (2017). Effects of heavy metals on male gametes of sweet cherry. Caryologia, 70(2), 166-173. https://doi.org/10.1080/00087114.2017.131

Slippers, B. (2020). The plant disease pyramid: The relevance of the original vision of plant pathology in 2020. South African Journal of Science, 116(11-12), 1-3. https://doi.org/10.17159/sajs.2020/9011

Sundin, G.W. (1989). Copper resistance in Pseudomonas syringae pv. syringae from cherry orchards and its associated transfer in vitro and in planta with a plasmid. Phytopathology, 79(8), 861-865. https://doi.org/10.1094/phyto-79-861

Swart, E., Goodall, T., Kille, P., Spurgeon, D. J., & Svendsen, C. (2020). The earthworm microbiome is resilient to exposure to biocidal metal nanoparticles. Environmental Pollution, 267, 115633. https://doi.org/10.1016/j.envpol.2020.115633

Tomati, U., & Galli, E. (1995). Earthworms, soil fertility and plant productivity. Acta Zoologica Fennica, 196, 11.

U.S. Food and Drug Administration. (2025). Color additive petition from Center for Science in the public interest, et al.; Request to revoke color additive listing for use of FD&C Red No. 3 in food and ingested drugs. Federal Register, 90(10), 4628-4634. Disponible en: https://www.govinfo.gov/content/pkg/FR-2025-01-16/pdf/2025-00830.pdf

Van Oosten, M.J., Pepe, O., de Pascale, S., Silletti, S., & Maggio, A. (2017). The role of biostimulants and bioeffectors as alleviators of abiotic stress in crop plants. Chemical and Biological Technologies in Agriculture, 4, 1-12. https://doi.org/10.1186/s40538-017-0089-5

Van Zwieten, L., Rust, J., Kingston, T., Merrington, G., & Morris, S. (2004). Influence of copper fungicide residues on occurrence of earthworms in avocado orchard soils. Science of the Total Environment, 329, 29–41. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2004.02.014

Wang, F., Wang, X., & Song, N. (2021). Biochar and vermicompost improve the soil properties and the yield and quality of cucumber (Cucumis sativus L.) grown in plastic shed soil continuously cropped for different years. Agriculture, Ecosystems & Environment, 315, 107425. https://doi.org/10.1016/j.agee.2021.107425

Wang, Q.-Y., Sun, J.-Y., Xu, X.-J., & Yu, H.-W. (2018). Integration of chemical and toxicological tools to assess the bioavailability of copper derived from different copper-based fungicides in soil. Ecotoxicology and Environmental Safety, 161, 662–668. https://doi.org/10.1016/j.ecoenv.2018.06.041

Compartir

Noticias Relacionadas

Christian Gallegos, asesor en arándonos y cerezos, entrega importantes recomendaciones sobre la floración y lo...
Con más de 40 hectáreas en producción y gran parte de ellas bajo techo, la...
El agroclimatólogo de la Universidad de Talca, Patricio González, emitió este viernes una alerta dirigida a...
Compartir

Otras noticias

Christian Gallegos, asesor en arándonos y cerezos, entrega importantes recomendaciones sobre la floración y lo...
Con más de 40 hectáreas en producción y gran parte de ellas bajo techo, la...
El agroclimatólogo de la Universidad de Talca, Patricio González, emitió este viernes una alerta dirigida a...
Foliacon® + M10 Alta Densità se complementan para acompañar el desarrollo de uvas y cerezas,...
La compañía fue parte de una nueva versión del encuentro frutícola, donde Mónica Reveco expuso...
La partidura o cracking de la cereza no se explica únicamente porque el fruto “absorba...