La industria de la cereza ya entró en su «segundo tiempo» y para Rafael Rodríguez el desafío principal está en la capacidad de adaptación de los productores frente a un escenario de menores retornos y mayor presión sobre la rentabilidad. Durante su participación en el Foro 1 de CherryTech 2026, titulado «¿Cómo enfrentar el segundo tiempo? Análisis desde la mirada del productor», Rodríguez enfatizó que el primer paso es conocer con precisión la realidad de cada campo.
«Los productores deben tener muy claro sus costos y sus producciones», sostuvo, subrayando que el actual problema de volumen en el mercado no se resolverá rápidamente, por lo que las decisiones internas cobran especial relevancia. En esa línea, explicó que hoy resulta indispensable identificar qué huertos tienen verdadero potencial productivo y cuáles requieren replante, reconversión o incluso salida del sistema. «Hay que analizar dónde tengo un buen techo productivo y dónde no, para enfocar los recursos en lo que realmente genera valor», señaló.
Rodríguez también advirtió sobre los riesgos de los llamados «ahorros mal entendidos». Reducir costos no puede implicar sacrificar manejos críticos, como programas sanitarios, nutrición o estrategias de postcosecha, ya que eso puede terminar deteriorando la condición de la fruta y agravando el problema. «Salir jugando significa hacer eficiencias inteligentes, no simplemente cortar a la mitad los costos», explicó.
El ingeniero agrónomo remarcó, además, que producir fruta premium ya no depende exclusivamente del huerto y que la gran interrogante está en mantener esa calidad durante toda la cadena logística. «Sabemos producir buena fruta. El desafío hoy es no arruinarla después de cosecha», afirmó, recalcando la relevancia de los tiempos de tránsito, los procesos y la condición de arribo al mercado.
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