La Fundación para la Innovación Agraria (FIA), junto a la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, presentó Check Fast Cherry, una herramienta que permite la detección temprana de enfermedades en cerezos en solo 48 horas. Esta innovación surge en un contexto complejo para la temporada 2025–2026, caracterizado por la concentración de fruta en el mercado chino y una creciente sensibilidad del precio a la calidad.
La solución tecnológica, presentada en el seminario de cierre del proyecto realizado en el Hotel Casa Silva, en San Fernando, permite conocer de manera simultánea el nivel potencial de infección por Botrytis spp. y Alternaria spp., dos hongos fitopatógenos que afectan directamente la calidad de la fruta. Estas enfermedades proliferan especialmente en condiciones de alta humedad y variabilidad climática, como las asociadas al fenómeno de El Niño, lo que aumenta el riesgo productivo.
En este contexto, Check Fast Cherry entrega mayor certeza a los productores al permitirles anticiparse y diseñar estrategias de manejo más eficientes y sustentables. La herramienta contribuye a conservar la condición, firmeza y vida de postcosecha, factores clave para competir en mercados que exigen estándares cada vez más altos.
El seremi de Agricultura, Carlos Valdés Errázuriz, destacó la relevancia de esta innovación. “La implementación de la tecnología es esencial para el desarrollo de la industria y cada innovación representa una oportunidad de progreso para el sector, por lo que el Gobierno está enfocado en estos desafíos”, señaló.
Por su parte, la representante regional de FIA, Adriana Bastías, subrayó el valor de la transferencia tecnológica. “La herramienta molecular de detección de Alternaria spp. y Alternaria spp. entrega a los productores información valiosa en etapas clave como la floración o la precosecha del cerezo, lo que les permite tomar decisiones oportunas, por ejemplo, respecto al mercado al que apuntar o las estrategias de manejo a implementar”, indicó.
Innovación para la detección temprana en cerezos
Marcela Esterio, directora del proyecto, destacó el respaldo institucional durante su desarrollo y explicó que la técnica se encuentra en fase final de validación. “Las pérdidas asociadas a estas enfermedades pueden alcanzar un 30%, e incluso superar el 50% cuando el manejo no es adecuado, dependiendo de la población y las prácticas utilizadas”, advirtió.
En la misma línea, Carolina Fuentes, ejecutiva de innovación, enfatizó el impacto del sistema en la producción. “Esto se logra mediante la detección e identificación precisa y oportuna de hongos fitopatógenos, mejorando la toma de decisiones en campo, reduciendo riesgos sanitarios y contribuyendo al aseguramiento de la calidad en un contexto altamente competitivo”, puntualizó.
Durante el desarrollo del proyecto, también se generó información inédita sobre la microbiota fúngica del cerezo en Chile. Entre los hallazgos, destaca la identificación de múltiples especies de Alternaria spp., algunas no reportadas previamente en el país ni en este cultivo a nivel mundial, así como la confirmación de la alta agresividad de Botrytis spp. en distintas etapas productivas.
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Fuente: Reporte Agrícola