Raleo de frutos: La carrera por definir la carga antes de que sea tarde

Raleo de frutos: La carrera por definir la carga antes de que sea tarde

El momento de intervenir puede marcar diferencias en calibre, firmeza, materia seca y grados Brix.

El asesor Christian Gallegos destaca que entre 25 y 30 días después de plena flor se produce el momento de mayor impacto de esta práctica, cuando ocurre la división celular del fruto. Sin embargo, advierte que esta temporada la decisión deberá considerar especialmente la cuaja, el vigor del huerto y las condiciones climáticas. 

¿Por qué el raleo de frutos es una práctica clave dentro del manejo del cerezo y cuáles son los objetivos productivos que busca alcanzar?
Cuando hablamos de regulación de carga, esta regulación tiene varios momentos para hacerlo. Ahora, cuando hablamos de momentos idóneos, ojalá que sea definir la carga muy tempranamente cuando tenemos el proceso de división celular, que estamos generando el potencial de células para el futuro fruto. Y eso en general, si hablamos en términos general de todas las variedades más importantes para Chile ocurre entre 25 a 30 días después de plena flor. ¿Y por qué es importante ahí? Porque la planta tiene un desgaste importante, al mismo tiempo que están creciendo los frutos, también está creciendo el brote de la temporada, la hoja. Y el regular carga tiene que ver con equilibrar justamente esta carga frutal, esta carga reproductiva con el área o la parte vegetativa. Por lo tanto, la implicancia del momento es sumamente relevante. Entre antes lo hagamos y antes definamos esa carga que queremos, que buscamos, mejores resultados vamos a obtener.

Va a depender mucho primero de la oferta floral que tengamos y eso tiene que ver con la oferta de centros frutales. Por un lado la cantidad de centros frutales, por otro lado la calidad de ese centro frutal y por otro lado, que hoy día nos estamos encontrando con algunos fenómenos atípicos, por ejemplo brotaciones un poco escalonadas, algunas yemas florales que vienen con sus primordios necrosados. En la zona precordillerana de Romeral, de Molina, vimos algunos efectos de heladas. Por lo tanto, esa oferta floral que nosotros pensábamos que teníamos en un momento, hoy día no se está dando. Por lo tanto, ahí hay que ser muy rigurosos en cuantificar esos daños, ya sea por heladas o por flores que nosotros habíamos estimados que iban a venir y hoy día por distintos motivos no lo estamos teniendo para tomar la decisión de cuál va a ser el ajuste de carga que vamos a realizar en cuanto a la intensidad.

– En una temporada donde el desafío es avanzar hacia una producción de mayor calidad más que de volumen, ¿cuál es la importancia que adquiere el raleo?
En general y esto para todas las combinaciones variedad-portainjerto. Cuando tú defines una regulación de carga que tiene que ver con equilibrar la parte vegetativa con la parte reproductiva, tiene una implicancia primero claramente en el calibre, tiene una implicancia en la firmeza de esa fruta, en la acumulación de grados brix, en la acumulación de materia seca y también hemos visto resultados cuando regulamos carga en cuanto a la incidencia de cracking. Es decir, cuando tengo mucha fruta en una planta, finalmente la fruta tiende a partirse más. tiendo a tener menos sólidos solubles, menos materia seca, una curva calibre es menor, incluso muchas veces baja claramente la incidencia de machucones y pitting, porque cuando tenemos mucha fruta acumulada en un centro frutal, esa fruta se tiende a apretar y eso genera, obviamente, machucones o a posterior al momento de la cosecha, al cosechero le cuesta mucho desprender esta fruta del dardo y eso puede generar que se apriete la fruta y genera machucones o pitting que terminan siendo rechazos después en la línea de proceso.

– ¿Cómo cambia la estrategia de raleo dependiendo de la variedad, la edad del huerto, el portainjerto?
En términos varietales tenemos variedades que claramente tienen un coeficiente cuaja mayor, por ejemplo, Lapins. Claramente de las tres más importantes Lapins en la variedad que tiene un coeficiente cuaja mayor. Después tenemos a Santina y por último a Regina, dado específicamente en Regina porque es una variedad de polinización cruzada, es decir, necesitamos haber tenido una sincronización, una oferta de polen de variedades polinizantes. Generalmente utilizamos cordia, utilizamos Skeena, Silvia, por lo tanto va a depender mucho de las variedades. Las variedades que generalmente tienden a cuajar más independiente del portainjerto es Lapins, claramente. Por lo tanto, si nosotros estamos hablando de una Lapins en Colt, dependiendo del índice vigor que tenga este Colt, podríamos nosotros estimar una cierta regulación de carga. Pero si estamos hablando de una Lapins en Maxma 14, que es un portainjerto que generalmente comienza después su floración que que col, pero al mismo tiempo se cosecha antes que Colt, ahí hay que hacer mucho más riguroso en la regulación de carga. Y si después nos vamos al otro extremo, que hay combinaciones de Lapins, por ejemplo, en Gísela 12, donde el Gísela 12 te imprime un menor vigor, pero al mismo tiempo te imprime una mayor fertilidad, hay que ser mucho más riguroso ahí con las regulaciones de carga.

Ahí generalmente dependiendo del sistema de conducción, por ejemplo, si hablamos de un KGB donde tenemos entrenudos más cortos, ahí muchas veces es importante hacer una regulación de carga de yemas, o sea, un raleo de yemas. Esperamos nuestra floración ya definiendo un potencial productivo, es decir, dos, tres yemas florales por dardo porque son sistemas de conducción que les cuesta un poco más el calibre. Entonces, ahí tenemos que ser un poquito más rigurosos en la regulación de carga.

¿Cómo se determina cuántos frutos dejar por árbol o por rama, por centro frutal?
Lo primero ahí claramente es la combinación variedad-portainjero. A medida que tenemos un portainjerto de menor vigor, es mucho más importante esa regulación de carga porque sí vamos a tener un desequilibrio entre la parte vegetativa y la parte reproductiva. Segundo, y esto toma mucha relevancia el vigor que realmente tenga esa planta. Hay plantas que por distintos manejos no han alcanzado un vigor necesario con un eje delgado, con ramas delgadas, con ramas que no son autosoportantes y ahí tenemos que ser un poco más criteriosos y más rigurosos en el en el en el raleo. Entonces va a depender mucho de estas relaciones hoja-fruto. En general nosotros trabajamos con esta relación de 200 cm² de hoja por fruto, es decir, cuatro hojas más o menos verdaderas por cada fruto. Entonces, esa relación la tenemos que tratar de ir llevando en la práctica a este raleo. Otro punto muy relevante es también la disposición de esta fruta en una rama. Tenemos variedades que son más tardíferas como Lapins y tenemos variedades con producción mixta como Santina que producen mucho en dardo, pero también produce alta cantidad de fruta en base a ramillas. Entonces, cuando hablamos de Lapins, generalmente tenemos estos tubos de fruta y ahí muchas veces tenemos que hacer raleos un poco más acuciosos debido a que la fruta se tiende a apretar mucho, especialmente cuando estoy hablando de la zona más cercana a la inserción del crecimiento del año, donde se forman entrenudos muy cortos y ahí se tiende a apretar más la fruta que te aporta la base de la ramilla se tienden a hacer estos pelotones de fruta.

¿Qué consecuencias puede tener a tu juicio el, por decirlo de alguna manera, quedarse como corto con el raleo o por el contrario cuando se realiza un raleo excesivo?
Cuando te quedas corto, claramente la planta no logra sintetizar ni generar estos fotoasimilados para alimentar esa fruta y te va a perjudicar obviamente en la curva de calibre, en la condición de la fruta, que cuando hablamos de condición tiene que ver básicamente con menor materia seca, menor firmeza, con una menor síntesis de grados brix y obviamente con una fruta, como te decía al inicio, con una mayor incidencia al cracking. Y esto está dado básicamente porque la planta no es capaz de generar estos carbohidratos para alimentar ese fruto. Ahí empezamos a quedarnos cortos y eso es lo que hoy día no queremos como industria. Necesitamos una fruta grande, pero que vaya acompañada también de buenos niveles de patria seca, firmeza y grados brix.

¿Qué herramientas o metodologías también recomiendas tú para hacer un raleo que sea más preciso y eficiente pensando los desafíos de esta temporada?
A ver, he estado viendo el clima y en general desde Rancagua hasta Angol, los próximos 15 días donde ya vamos a estar en en plena flor en gran parte de las zonas productivas, se ve buen clima, se ve un clima con días sin nubosidad, tenemos una lluvia por ahí que nos puede generar algo, pero vienen buenas temperaturas, no vienen heladas potentes, por lo tanto, eso nos hace pensar que podríamos tener una condición de cuaja importante, pero el fenómeno de El Niño va a traer consigo después lluvias durante septiembre y octubre y eso va a generar enfriamiento de suelos, anegamientos de suelo y por lo tanto la planta va a ralentizar su metabolismo y eso va a generar que no pueda producir la cantidad de carbohidratos, para alimentar esta planta. Por lo tanto, va a ser muy importante que ya desde caída de chaqueta en adelante vayamos definiendo. Si vemos que tenemos una alta cuaja y los días posteriores, los 15 a 20 días posteriores a caída de chaqueta vienen condiciones de lluvia y bajas temperaturas, hacer un ajuste temprano porque si no, la planta en buen chileno “no se va a poder la cantidad de fruta que va a generar” y eso va a generar una pasma muy potente y aún cuando pasme vamos a tener un impacto en el calibre en la fruta que va a llegar a cosecha.

¿Qué criterio debemos tener? ¿Raleo para producir más o para producir mejor? ¿Y cómo debería cambiar la mirada del productor frente a esta práctica?
Para mí lo primero siempre es tener la fruta. El P por Q en cualquier negocio frutícola es muy importante. Hoy día tenemos una temporada súper desafiante porque vamos a tener eventos climáticos bien extremos, tanto presencias de lluvias muy extremas. Después los climatólogos dicen que va a venir un noviembre con alzas muy marcadas de temperatura, lluvias en primavera, probablemente y ojalá que no pase granizos en algunas zonas que ya hemos tenido en el último tiempo. Por lo tanto, hay que ser bien cauto en las regulaciones de carga. Ya tenemos que estar muy muy seguros, primero, del potencial productivo que vamos a tener post caída de chaqueta y poder aventurarnos mirando el clima que hoy día tenemos harta tecnología para poder proyectar cómo vienen las próximas semanas de clima y en base a esas decisiones, conjugando el clima, conjugando la variedad portainjerto, conjugando esta cuaja inicial, ir tomando decisiones de cuál va a ser la intensidad finalmente que vamos a hacer, porque nos ha pasado en algunos años que sobre cuajamos un montón, después hicimos un raleo muy potente de frutos y no nos acompañó climáticamente la lluvia y la baja temperatura en suelo y después tuvimos una excesiva pasma porque la planta justamente no logra equilibrarse. Entonces hay que ser cautos. Ya nos ha pasado varias temporadas que de repente hacemos raleos de carga o regulaciones de carga muy potente y después la pasma sigue siendo aún más potente. Entonces, tenemos que ir midiendo temperaturas de suelo, midiendo y tratando de sacar el agua rápidamente los huertos, de drenar para que la planta no esté en anoxia, para que pueda finalmente generar todos sus procesos fisiológicos. metabólico de la mejor forma.

¿Cuándo el raleo tiene mayor impacto? 25 a 30 días después de plena flor, porque ahí básicamente se está generando la división celular y división celular no solamente el fruto, también la división celular de la hoja. Nunca es tarde. Es un un punto bien importante. Nunca es tarde para hacer un raleo. Si nosotros vemos y llegamos a color pajizo, a inicio pinta y vemos que tenemos pelotones de fruta, tenemos que entrar a hacer una intervención, ya sea con poda, recortando ramas o raleando centro frutal a centro frutal. No sacamos nada con acortar las ramas y todos los centros frutales están con 8 a 12 frutos. Tenemos que hacer una regulación de carga, pero al mismo tiempo hacer una un raleo de centros frutales y lo otro: ser súper rigurosos con nuestra estrategia de nutrición y bioestimulación. Si vemos que no vamos a alcanzar por algún motivo operacionalmente a ralear rápido, potenciemos más la hoja, potenciemos más el sistema radicular. Tenemos un montón de herramientas, moléculas que ayudan a potenciar el metabolismo de la planta: extractos de alga, aminoácidos, productos multiminerales. La planta este año probablemente parta muy tarde su desarrollo radicular, por lo tanto tenemos que apoyarla con bioestimulación en la parte aérea. ¿Qué pasa con los calcios, por ejemplo, vía suelo? Probablemente tengamos raíces muy tarde. Por lo tanto, potenciar las aplicaciones de calcio a nivel foliar va a ser una estrategia de manejo muy importante para esta temporada.

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