En conversación con Smartcherry, el especialista en nutrición vegetal y manejo de suelos también llamó a optimizar las inversiones en una temporada marcada por altos costos de producción y enfatizó que realizar este análisis entre junio y julio permite elaborar programas nutricionales específicos y entregar a los productores el tiempo suficiente para planificar sus compras e intervenciones.
«El análisis de suelo es una radiografía del estado químico y físico del suelo. Si no contamos con esa información, difícilmente podremos definir con precisión qué fertilizantes utilizar, en qué dosis y en qué momento», señaló explicando que el diagnóstico no sólo debe considerar los nutrientes disponibles, sino también variables como el pH, la capacidad de intercambio catiónico, los niveles de saturación de bases y las propiedades físicas observadas mediante calicatas, como compactación, densidad aparente y porosidad.
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