Industria de la cereza chilena: El problema no es el mercado, es el Sistema

Industria de la cereza chilena: El problema no es el mercado, es el Sistema

Por: Óscar Aliaga, Matías Kulczewski, Samuel Rodríguez, Óscar Carrasco, Walter Masman, Carlos Tapia, Jordi Casas, Ricardo Miño, Víctor Vicencio, Christian Gallegos y Rafael Rodríguez.

El futuro de la cereza ya no depende sólo del volumen, sino de la capacidad de la industria para unirse detrás de una marca país única para la cereza chilena premium, con estándares reales de calidad que permitan diferenciar el origen, recuperar la confianza y sostener el valor de la fruta en los mercados internacionales.

Como Asesores en la industria, advertimos que la coyuntura actual responde a un desajuste estructural entre crecimiento productivo inorgánico, tiempos logísticos efectivos y capacidad de sostener valor en destino.

Diagnóstico general
En una reciente reunión, analizamos en profundidad la situación actual de la industria y llegamos a algunas conclusiones que creemos necesario poner sobre la mesa: el problema no es simplemente el mercado, es el Sistema.

Crecimiento acelerado y dependencia del mercado chino
Durante los últimos años, la industria ha crecido de forma acelerada, consolidando a Chile como el actor dominante a nivel global. Sin embargo, ese crecimiento no ha estado acompañado por mecanismos de planificación, coordinación, control de calidad ni gestión de la oferta, generando una presión creciente sobre precios y retornos.

Nuestra lectura es que la dependencia del mercado chino —que hoy concentra cerca del 90% de los envíos— no es el problema en sí mismo, sino de un crecimiento inorgánico que no siempre va acompañado de la Calidad y de la condición necesaria para el tiempo de tránsito y venta, y también, a la falta de herramientas para gestionar adecuadamente el volumen que se envía a ese mercado semanalmente.

Tiempos logísticos y pérdida de condición
Un punto crítico es el tiempo efectivo de llegada a destino. Como ejemplo, si bien los tránsitos marítimos cortos (Cherry Express) se sitúan en torno a 22–23 días, en la práctica estos se extienden a 27–28 días producto del Stacking en origen y los procesos de liberación en destino en las semanas peak. Esto se suma a la ventana comercial que necesita la fruta luego del arribo que puede ser de 7 o más días. Se trata de un período crítico para algunas variedades y estados de madurez al momento de embalar. Ir más allá de ese período, producto de semanas en que los arribos superan la demanda y/o especular en busca de mejores ventas como las de vísperas del Año Nuevo Chino, han significado pérdidas de calidad comestible y problemas de condición serios y lamentables hasta en las mejores variedades.

Falta de consistencia en calidad
En paralelo, la industria no ha logrado construir consistencia en Calidad. La ausencia de estándares que sean exigibles en forma efectiva, permite el envío de fruta fuera de especificación, lo que también deteriora el mercado en destino y limita la capacidad de capturar valor con lo que de verdad podría ser una Marca País si se lograse llevar la mayoría de nuestro Volumen al nivel de quienes lo están haciendo mejor en Chile.

Modelo económico tensionado
Desde el punto de vista económico, vemos un modelo claramente tensionado. En buena parte de la temporada, los retornos al productor están bajo los costos de producción o, en el mejor escenario los cubren, pero no generan márgenes que permitan sostener los proyectos. El Productor siempre asume el mayor riesgo, pero en esta situación de precios más bajos, ahora captura la menor proporción de toda la cadena de valor.

Rol Estratégico de los Asesores en el Ordenamiento de la oferta
Pero nuestra Misión está directamente en el Campo, como Asesores hemos acompañado a los Productores en sus Proyectos y debemos reaccionar también a esta coyuntura.

Pensamos que nuestra labor no debe limitarse simplemente al manejo agronómico del huerto. En el escenario actual, debemos asumir un rol más activo en la orientación estratégica de los Proyectos, incorporando siempre variables económicas, comerciales y de diseño productivo en la toma de decisiones. Esto se suma a nuestra labor primordial que es diseñar proyectos en que la variedad elegida consiga su potencial productivo y de calidad, pero también implica utilizar de manera rigurosa toda la información disponible, cuestionando decisiones que se basen en precios obtenidos en condiciones de Mercado limitadas, poco sostenibles o muy distintas a las actuales y privilegiando siempre calidad y productividad en los análisis de sustentabilidad competitiva de cada Proyecto.

Asimismo, entendemos nuestra responsabilidad directa en contribuir a ordenar nuestra oferta de fruta. Esto significa trabajar con los Productores para definir con claridad qué cuarteles no son viables, qué proyectos no se sostienen en el tiempo y qué fruta no debiese exportarse. Nuestra mirada es avanzar hacia un modelo que priorice calidad, consistencia y rentabilidad, por sobre el crecimiento en volumen, ayudando a construir una Industria más sostenible y alineada con las exigencias reales del Mercado.

Punto de inflexión, fortalezas y proyección
Vemos que la industria de la Cereza chilena ha llegado a un punto de inflexión. Más que esperar que se ajuste el volumen como consecuencia de la menor rentabilidad, el desafío es inmediato, es sostener valor, avanzando en una mayor exigencia de calidad, mejor gestión productiva, uso efectivo de información y, sobre todo, una mayor coordinación a nivel sectorial, transparentando y difundiendo situaciones que no vayan en línea con este Objetivo.

Al mismo tiempo, coincidimos en que es importante transmitir que ésta sigue siendo una industria con enormes fortalezas y proyección. Chile mantiene una posición de liderazgo global, cuenta con experiencia técnica, genética competitiva y productores capaces de adaptarse y evolucionar. El desafío no es la viabilidad de la industria, sino avanzar hacia un modelo más ordenado, eficiente y sostenible, capaz de sostener valor en el largo plazo.

Apoyo financiero y reconversión
En este escenario, el apoyo y la confianza de los productores y del sistema financiero serán fundamentales. El financiamiento ha sido clave para construir esta industria y seguirá siendo necesario para enfrentar los procesos de ajuste, reconversión y mejora que vienen hacia adelante.

Llamado final
Hemos construido una gran industria y tenemos ahora una gran oportunidad para hacerla más fuerte. Cada uno tiene responsabilidades o acciones distintas que tomar y defender, pero no hay tiempo que perder. Por nuestra parte, ya estamos en ello.

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