El productor y asesor de cerezas tempranas Jorge Astudillo anticipa una temporada de alta variabilidad, donde la oportunidad de los manejos y la calidad de la fruta serán determinantes.
La salida de receso de la cereza temprana en Ovalle ha estado lejos de seguir el patrón habitual. La sucesión de eventos meteorológicos registrados durante las últimas semanas obligó a los productores a adaptarse constantemente a ventanas de manejo cada vez más acotadas, en un escenario que, según el especialista, resulta inédito para la zona.

“Para nosotros ha sido un inicio de temporada bien complejo”, señaló Astudillo, quien explicó que el rompimiento de la dormancia debió realizarse buscando cuidadosamente las oportunidades que dejaba el clima.
El escenario comenzó con una semana de fuertes heladas matinales asociadas a una ola polar y posteriormente dio paso a temperaturas que superaron los 30 °C durante los primeros días de julio. Esta variabilidad obligó a aprovechar al máximo las ventanas disponibles para realizar las aplicaciones asociadas a esta fase de latencia antes de la llegada del sistema frontal que afectó a la zona norte y que el asesor califica como “histórico”.
La situación se complicó aún más con la persistencia de las precipitaciones. Los suelos permanecieron anegados durante varios días, dificultando el ingreso de maquinaria a los huertos y obligando, en algunos casos, a buscar alternativas como las aplicaciones con dron. Además, prácticas habituales de la zona, como la apertura de mallas de sombra, los riegos y los manejos asociados al uso de tándem, también se vieron condicionadas por las lluvias.
“Esta situación Ovalle nunca la había enfrentado. Es la primera vez que vamos a tener un invierno lluvioso con registros históricos”, indicó Astudillo. De acuerdo con el asesor, en algunos sectores se registraron entre 200 y 300 mm de precipitaciones, mientras que en determinados puntos las lluvias acumuladas en apenas cinco días llegaron a representar cerca de tres años de precipitaciones normales.

Una mayor heterogeneidad marcará la salida de receso
Más allá de los efectos inmediatos sobre los manejos, el asesor de cerezas tempranas anticipó que una de las principales consecuencias del escenario climático será una mayor heterogeneidad entre los huertos.
La razón está en que no todos tuvieron las mismas oportunidades para realizar las aplicaciones en las fechas previstas, mientras que las diferencias de suelo y de condiciones de humedad también determinaron la posibilidad de ingresar o no a los campos.
“Los huertos en general van a responder de forma diferenciada y va a ser distinto a las últimas temporadas que hemos registrado”, planteó.
El escenario, además, combina un invierno que ha permitido alcanzar un nivel de frío suficiente para la producción de cerezas en Ovalle con temperaturas que están acelerando la acumulación térmica. Al respecto, Astudillo sostuvo que la acumulación de grados días sobre 10 °C prácticamente duplica la registrada el año anterior y que, en el caso de los huertos de la zona, los procesos fenológicos podrían adelantarse en más de 10 días.
De esta forma, la temporada comienza a configurarse bajo una combinación poco habitual: un invierno más frío y lluvioso, pero acompañado posteriormente por temperaturas elevadas que aceleran el desarrollo de las plantas.
Para el asesor, esto significa que “todo puede suceder” durante esta temporada y que los productores deberán mantenerse atentos a la evolución del clima y a la respuesta particular de cada huerto.
“No podemos cerrar la puerta a ningún mercado”
La variabilidad climática no será el único desafío. El escenario comercial también obliga a los productores de cerezas tempranas a ampliar su mirada y prepararse para distintos destinos.

Astudillo afirmó que, frente a la incertidumbre respecto del comportamiento de China, los huertos deben avanzar en certificaciones y registros que permitan acceder a otros mercados. Japón y Corea aparecen entre las alternativas, junto con Taiwán, Hong Kong, Europa, Estados Unidos, México, Centroamérica y Brasil.
En este contexto, el asesor es enfático: “Hoy no podemos cerrar la puerta a ningún mercado”. Esta premisa, explica, implica un trabajo coordinado entre los productores y las empresas exportadoras. Mientras las exportadoras deben continuar prospectando nuevos destinos, los huertos tienen que preparar su fruta para responder a las exigencias específicas de cada país.
Esto vuelve a poner la calidad en el centro de la estrategia. Para Astudillo, todas las variedades tienen potencial de éxito, pero el resultado dependerá especialmente de la calidad de la fruta y de la oportunidad con que llegue al mercado.
El desafío agronómico que viene
Con el invierno y el rompimiento de la dormancia como primeros hitos de la temporada, el foco comienza a trasladarse hacia la regulación de carga, nutrición y sanidad.
Astudillo destacó la importancia de realizar podas racionales, definidas a partir de antecedentes como el conteo de dardos y los análisis de fertilidad de yemas, buscando establecer una carga acorde con la capacidad productiva de cada árbol.
A esto se suma un reto sanitario importante. Las lluvias dejaron suelos saturados y elevaron la humedad relativa, mientras que las temperaturas posteriores han favorecido condiciones propicias para el desarrollo de hongos. Por ello, el asesor anticipa que los programas fitosanitarios deberán ser especialmente rigurosos.

También será necesario monitorear el estado nutricional de los huertos, considerando que las precipitaciones pueden haber provocado el lavado de determinados elementos desde el suelo.
En definitiva, la temporada 2026-27 comienza para los cerezos tempranos de Ovalle bajo condiciones que obligan a dejar atrás cualquier receta basada exclusivamente en el comportamiento de años anteriores. El clima ya modificó parte del libreto y ahora será la capacidad de adaptación de cada huerto la que determinará cómo enfrentar el desarrollo de la temporada.
Una mirada que también estará presente en el Seminario de Cerezas Tempranas
Precisamente, parte de estos desafíos serán abordados en la quinta versión del Seminario Internacional de Cerezas Primores 2026, organizado por Susttex Consultores, actividad que fue postergada debido a la contingencia provocada por el sistema frontal y que se realizará el 25 de agosto en el Casino de Ovalle.
La jornada tendrá como foco mirar hacia el interior del huerto para proyectar lo que ocurre hacia los mercados. Entre los temas contemplados están el comportamiento fenológico de los huertos de la zona, las condiciones de los suelos después de las lluvias, los mercados alternativos a China, agroclimatología, tecnología e inteligencia artificial aplicada a la producción y conceptos asociados al manejo de suelo vivo.
Esta quinta edición tendrá, además, un formato de jornada única, incorporando un espacio de networking para favorecer el encuentro entre productores, empresas y especialistas, aportando al análisis de una nueva temporada donde el clima será uno de los protagonistas.
Imágenes: Gentileza de Jorge Astudillo