Revitalizando la Agricultura: Cómo los microorganismos beneficiosos impulsan la eficiencia del agua en los cultivos

Revitalizando la Agricultura: Cómo los microorganismos beneficiosos impulsan la eficiencia del agua en los cultivos

El sector agrícola tiene un reto crucial ante sí: mientras el consumo de agua dulce actual del sector ya alcanza el 72%, para el año 2050 los productores deberán continuar aumentando la producción, hasta en un 60%, para alimentar a una población mundial que no deja de crecer. En este contexto, la seguridad alimentaria, el crecimiento económico y el uso sostenible de los recursos hídricos se vuelven prioridades fundamentales.

El impacto del cambio climático se hace cada vez más evidente con condiciones climáticas extremas y sequías que afectan de manera intensa los cultivos y reducen la producción. Países como Chile, Perú y España enfrentan sequías recurrentes, limitando el uso del agua para la agricultura. España, por ejemplo, se encuentra entre los 44 países con mayores niveles de estrés hídrico, lo que significa que más del 40% del agua disponible se consume anualmente. Incluso en lugares como Australia, se han implementado conceptos de derechos de agua.

Es innegable que la sequía, cada vez más frecuente e intensa, genera estrés en los cultivos, con pérdidas de hasta el 15% en su productividad. Para ilustrar esto, basta mencionar que un incremento de tan solo 1 grado en la temperatura media puede disminuir entre un 4% y un 10% el rendimiento de los cultivos.

En el caso de cultivos hortícolas como el tomate o el pimiento, que requieren riego diario y maximizan su potencial productivo, cualquier forma de estrés hídrico impacta significativamente en la producción y calidad de los frutos. Asimismo, otros cultivos, como los leñosos, también sufren las consecuencias directas de la escasez de agua, experimentando pérdidas importantes en su rendimiento.

¿Cómo mejorar la eficiencia en el uso del agua en la agricultura?

En respuesta a la escasez de recursos hídricos, se han implementado diversas estrategias para incrementar la eficiencia en el uso del agua en los cultivos. Entre estas estrategias se incluyen el desarrollo de nuevos sistemas de riego, el uso de herramientas tecnológicas para medir con precisión las necesidades hídricas de los cultivos, así como la mejora genética de las plantas para hacerlas más resistentes a estreses abióticos como la sequía.

Si bien estas herramientas han demostrado resultados prometedores, en Symborg nos hemos propuesto ir más allá. Buscamos soluciones que aprovechen de manera óptima los recursos hídricos existentes, sean sostenibles para el planeta y, al mismo tiempo, rentables para los agricultores. ¿Cómo lo logramos? La respuesta radica en la aplicación de la biotecnología basada en microorganismos.

Gracias a las soluciones biotecnológicas, fomentamos que las raíces de los cultivos aprovechen de manera más eficiente los nutrientes y la humedad ya presentes en el suelo, lo que se traduce en cultivos más eficientes, productivos y, en última instancia, más rentables.

El papel de los microorganismos en situaciones de escasez de agua

¿Qué papel desempeña el suelo en la agricultura cuando enfrentamos escasez de agua? Existen microorganismos beneficiosos, cepas específicas seleccionadas por sus características únicas, que nos permiten aumentar la eficiencia de los agrosistemas y ayudar a las plantas en situaciones de estrés abiótico.

Un ejemplo de ello es el Hongo Formador de Micorrizas (HMA) Glomus iranicum var. tenuihypharum, a partir del cual se han desarrollado varios de nuestros bioestimulantes. Esta cepa exclusiva de Symborg establece una relación simbiótica entre la planta y el hongo, en la cual ambos se benefician mutuamente. El hongo proporciona agua y nutrientes a la planta, mientras que la planta suministra azúcares derivados de la fotosíntesis al hongo, ayudándolo en sus procesos metabólicos.

Cuando una planta enfrenta estrés hídrico, su crecimiento se ve afectado. En este sentido, la simbiosis micorrízica no solo ayuda a los cultivos a continuar desarrollándose de manera eficiente en cuanto al uso del agua y los nutrientes, sino que también aumenta su capacidad de resistencia frente a condiciones climáticas adversas.

La simbiosis micorrízica va más allá de un simple intercambio de recursos. Por un lado, Glomus iranicum var. tenuihypharum estimula la fotosíntesis de la planta para recibir más azúcares, seguir creciendo y proporcionando a la planta aún más agua y nutrientes. Por otro lado, el hongo es capaz de modular la concentración de auxinas en la planta, hormonas responsables del crecimiento de las raíces y pelos absorbentes, lo que a su vez permite un mayor crecimiento de las raíces, una mayor conectividad con el hongo y una exploración más eficiente del suelo.

Plantas que obtienen más agua y nutrientes

Gracias a un mayor desarrollo de raíces y pelos absorbentes, las plantas tienen una mayor capacidad para explorar el suelo, lo que se traduce en una mayor absorción de agua y nutrientes. 

Además, el propio sistema de absorción del hongo, a través de su micelio extramátrico, también contribuye a este proceso. Glomus iranicum var. tenuihypharum, en particular, es capaz de producir hasta 4 veces más micelio extramátrico que otros hongos formadores de micorrizas. Por cada metro de raíz, podemos obtener entre 7 y 250 metros de hifas exploratorias, lo que permite al hongo acceder a agua y nutrientes en los microporos del suelo que, de otra manera, serían inaccesibles para la planta.

Además, Glomus iranicum var. tenuihypharum mejora la Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC) del suelo mediante la producción de glomalina, un compuesto que actúa como pegamento estructural y ayuda en la formación de agregados estables. Esto conduce a un suelo de calidad, poroso y bien aireado, con una mayor capacidad de retención de agua y una reducción en la lixiviación de nutrientes.

En definitiva, el hongo formador de micorrizas Glomus iranicum var. tenuihypharum, presente en nuestros bioestimulantes, ofrece una solución innovadora y eficaz para enfrentar los desafíos de la escasez de agua en la agricultura. Así, mejoramos el rendimiento y la resistencia de los cultivos, contribuyendo al mismo tiempo a la sostenibilidad del sector agrícola y a la seguridad alimentaria mundial. ¿Te unes a la revolución biotecnológica? Averigua más en: https://symborg.com/cl/ 

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