Un complejo escenario enfrentó la cereza temprana de la Región de Coquimbo en la última temporada. La combinación de un gran aumento en los envíos, que provocó una fuerte saturación del mercado, y problemas de calidad definió una de las temporadas más complejas para la cereza temprana en esa zona.
Así lo manifestó el asesor y productor, quien en diálogo con Smartcherry afirmó que a medida que avanzó la campaña, el aumento de volumen -especialmente en China- presionó fuertemente los precios a la baja. “Es la temporada más difícil en términos de retornos”, sostuvo, agregando que los valores promedio cayeron a cerca de US$2,5 a 3 por kilo, muy por debajo de los US$6 ó 7 registrados el año anterior.
El impacto ha sido significativo: esta reducción prácticamente a la mitad o más, ha dejado a algunos productores, incluso, sin la posibilidad de cubrir los costos de la cosecha.

Un ajuste inevitable
Según Jorge Astudillo, de acuerdo a información recibida desde Chinas hubo días en que “fue tanta la fruta y bajo el interés que se dejaban varios pallets para el día siguiente, presionando los precios a la baja”. Como resultado, además de retornos históricamente bajos, esto provocó un cambio en las reglas del juego para la industria exportadora.
Por otra parte, aspectos como la irrupción de nuevas variedades no totalmente adaptadas y prácticas como cosecha anticipada, afectaron de manera importante la calidad de la fruta que se exportó.
A ello se suma un contexto productivo complejo en la zona, con una primavera más fría de lo habitual, altas cargas asociadas a cuajas históricas, factores que fueron retrasando la madurez generando a su vez cosechas poco concentradas, lo que elevó los costos.
“En este escenario el negocio hoy no paga ni las cosechas”, resumió el asesor, quien llamó a un ajuste estructural que incluya menor volumen, mayor foco en calidad y una mejor segmentación de mercados.
Cambio de paradigma frente a las nuevas exigencias en exportación
Entre las principales lecciones, el asesor destacó la necesidad de volver a estándares estrictos de calidad, mejorar la gestión de los huertos y reducir volúmenes para recuperar el equilibrio en el mercado.
El foco, aseguró, debe estar en recuperar estándares de calidad -junto a calibres, el sabor, firmeza y relación azúcar/acidez- y en reducir la sobreoferta mediante una mejor gestión productiva.
Además, enfatizó en la necesidad de entender mejor las nuevas variedades y adaptarlas a las exigencias de los mercados de exportación. “Hoy, cualquier cosa roja con un palito verde ya no se vende”, expresó, marcando un cambio de paradigma en el negocio.
Pese a un escenario adverso, la apertura de nuevos mercados fuera de China la ve como una buena oportunidad, que podría también convertirse en una vía para diversificar el destino de la fruta chilena.
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