Los excesos nutricionales que afectan calibre, firmeza y condición de la cereza

Los excesos nutricionales que afectan calibre, firmeza y condición de la cereza

Un manejo inadecuado de nitrógeno, calcio y potasio puede transformar un huerto productivo en un problema comercial. La clave está en el momento, la dosis y la lectura correcta del suelo.

Smartcherry conversó con los socios de la empresa de asesorías Manejo de Suelo Regenerativo, Andrés Arias y Diego Kirberg, quienes profundizaron en la relación del nivel nutricional con calibre, firmeza y condición postcosecha, ajustes de programas nutricionales en huertos nuevos y el impacto de las nuevas tecnologías para mejorar el diagnóstico nutricional en este árbol. entre otros interesantes temas.

¿Qué excesos nutricionales son los más comunes y qué problemas generan?
– Andres Arias: Primero hay que diferenciar toxicidades con exceso. El primero es que una de las toxicidades más comunes que nosotros vemos es cuando se utiliza mucho muriato de potasio o cloruro de potasio y se puede ver un poco de intoxicación en la hoja. Eso es más que un exceso nutricional. Es la sobre toxificación o el uso desmesurado de un elemento que no es en intrínseco rigor nutricional para la planta. Pero después existen otros nutrientes como es el caso del nitrógeno, también muchas veces uno tiende a ver excesos nutricionales con el nitrógeno, sobre todo con el tema de los amonios que pueden afectar la calidad de la fruta.

Ahí hay una relación después que uno cosecha la fruta, que es cuánto nitrógeno versus cuánto potasio o calcio yo tuve en la fruta. Y obviamente mientras más alto es el contenido de nitrógeno en fruta y más bajo el de los cationes, es una peor condición de fruta. Entonces es importante destacar que si sabemos que el nitrógeno es un elemento esencial, su exceso puede dar a problemas de calidad de fruta que son obviamente gravísimos en términos comerciales. Y otro de los excesos que nosotros tendemos a ver más que un exceso como tal, es el hecho de aplicar varios cationes en momentos fenológicamente incorrectos en conjunto. O sea, por dar un ejemplo, el magnesio con el potasio son antagonistas. Si yo me pongo a aplicar ambos en altas cantidades, en realidad no estoy beneficiando al sistema como tal, sino que estoy generando una competencia en la absorción a nivel de suelo y por lo tanto hay momentos fenológicos para cada nutriente. Eso también nos puede afectar, obviamente, en la firmeza, el calibre, el color de la fruta. Esos son como los excesos, en resumen, normalmente vemos excesos más asociados al nitrógeno o a un mal uso de los cationes que se utilizan en combinaciones indiscriminadamente.

Analizando desde ese ítem, que es un factor clave a la hora de exportar la cereza, ¿cómo se relacionan los niveles nutricionales con calibre, firmeza y condición en el cerezo? Pensando ya en la postcosecha.
– Diego Kirberg: Ahí los nutrientes fundamentales, como bien señalaba Andrés, para la calidad de la fruta, el principal de todo es el calcio y también siempre hay que considerar los momentos cuando hay que aplicar el calcio. O sea, éste en general se aplica bastante temprano porque hay que apuntar a la división celular, es decir, desde inicio de flor hasta fruto recién cuajado de 3, 5 mm. Muchas veces hay un problema en algunas zonas con el momento de aplicación porque todavía no empiezan a regar. Entonces ahí también va a depender si hay que trabajar esos momentos, elegir los momentos más adecuados dependiendo de las zonas productivas y después, claramente el potasio es fundamental para tener calibre y también condición de la fruta y eso ya es en el segundo crecimiento de la fruta. Si uno tiene buenos niveles de potasio a nivel de suelo, es un nutriente que no puede faltar en la fertilización para lograr buenas producciones, rendimiento.

¿Cómo impacta la nutrición en la inducción floral y también en la producción, ya pensando en la temporada que viene?
– Andrés Arias: En general, la nutrición obviamente va a ser fundamental porque a la larga esto sigue siendo un poco guiado por la ley del mínimo, que si tenemos alguna limitante nutricional en el momento en que estoy en la inducción floral, o cuando estoy haciendo la reserva para generar un problema a futuro. Es muy importante no solamente desde el punto de la nutrición, sino que identificar cuál es la limitante que en ese momento puede estar afectando tiempos a futuro, o sea, a resultados futuros. En ese aspecto, tanto en la inducción floral, la reservas y tal, es importante para nosotros siempre destacar que tienen que haber contenido en el suelo de nutrición, no solamente en términos de cantidad, sino que también en disponibilidad y por último en plazos de tiempo, porque cuando uno habla de calcio y uno dice, ‘Bueno, yo necesito tener más calcio disponible’. Una cosa es el calcio que tengo en el suelo como cantidad, otro es que yo lo pueda solubilizar y posteriormente es cuánto tiempo me dura soluble en el suelo para que la planta lo tome. Respecto de la pregunta que es ‘cómo impacta la nutrición en la inducción floral y en la producción de la siguiente temporada’, impacta totalmente, ya que va a ser una de las limitantes frente a la formación de los asimilados de las reservas, que van en la próxima temporada a generar todas las brotaciones.

Ahí, justamente hoy día se hacen análisis de reservas, por ejemplo, a nivel de radicular, como el caso del almidón o como el caso de los aminoácidos, en particular la arginina y ahí es importante destacar que no es uno o el otro, sino que tiene que ver con estar preparado frente a los dos. O sea, el almidón de alguna manera va a ser la reserva energética que va a tener la planta, que posteriormente puede llevar una flor, o sea, una brotación en la nueva temporada. Pero si yo no tengo contenido de aminoácidos correspondientes, no tengo buenos buenos valores de arginina, puedo ver una buena brotación, pero después veo un alto aborto de fruta, porque en el fondo tuve la energía, pero no tuve la estructura, no tuve los bloques para construir las nuevas proteínas, para construir las nuevas células. Ahí es sumamente importante que la nutrición sea la que guíe el almacenamiento de reservas, obviamente asegurando que la planta haga la fotosíntesis y tengamos buen clima.

¿Cómo se pueden ajustar los programas nutricionales en huertos jóvenes versus aquellos que no son tan jóvenes?
– Andrés Arias: Uno de los errores comunes que tendemos a ver, es que cuando el huerto es nuevo no se le aplica mucho. O sea, uno dice, ‘Bueno, aplico solamente un poco de nitrógeno para que haya crecimiento, pero dejo de lado el potasio porque no tengo fruta todavía’. Para nosotros son fundamentales los huertos jóvenes, ya que es el momento en que tengo plazo para arreglar mi suelo sin que después, cuando ya tengo producciones, pagar por no haber fertilizado antes con rendimiento o con condición de fruta.

Los primeros años donde yo no tengo resultados productivos, es un muy buen momento para resolver ciertas problemáticas de suelo. Por ejemplo, si yo necesitaba encalar, la cal se tiene que aplicar físicamente porque la cantidad es muy alta vía suelo, no se puede aplicar vía riego, pero en el caso del potasio, nosotros tenemos tres o cuatro temporadas hasta llegar a nuestro target o hasta nuestro objetivo de potasio en el suelo. Muchas veces vemos ese error de que los agricultores en las primeras temporadas no fertilizan, siendo que están bajos en potasio y después cuando ya llegan las producciones tienen que aplicar cantidades muy altas o simplemente no llegan.

Siempre nuestra recomendación es empezar a arreglar el suelo desde antes para que cuando lleguemos a los huertos productivos, ya el suelo o la cuenta corriente, como nosotros decimos, está a tope y esté llena para que la planta pueda rendir y tener buenos resultados. La invitación es no creer que porque el huerto no está produciendo no tenemos que hacer nada, tenemos que solamente aplicar Buria o Nitrógeno y nada más que eso. Todo lo contrario. Es sumamente importante la formación en las primeras etapas. También otro ejemplo de esto es cuando tenemos crecimientos muy vigorosos, no tener el calcio suficiente puede impactar en la formación de las células dando a que después, por ejemplo, hay maería en la madera y pueden haber daños por sol, distintos tipos de daños, lo que permite obviamente la entrada de enfermedades y otros asuntos.

No es solamente, nitrógeno y decir ‘Bueno, las primeras tres o cuatro temporadas no hago nada’. No, todo lo contrario, hay que hacer una buena estructura para cuando el árbol esté ya produciendo. Y con respecto a huertos adultos, mayores, yo diría que en general cuando uno va teniendo los suelos arreglados, el plan después simplemente es ir reponiendo un poco lo que uno saca. Pero lo que es muy importante y lo que nosotros siempre destacamos en los huertos adultos, no es lo mismo tener la cuenta corriente llena que tener el acceso a la cuenta corriente. En ese aspecto, nos preocupamos mucho después más que estar aplicando, que nosotros creemos que en las primeras temporadas cuando uno debe llevar al suelo a un equilibrio químico, nos preocupamos mucho posteriormente de lo que decía Diego, mantener la condición física, mantener la condición biológica. ¿Para qué? Para tener acceso a la fuente de nutrientes, al agua y que el suelo se mantenga en buena condición. En general uno tiende a ver que uno de los problemas más comunes en huertos mayores no tiene que ver tanto con la nutrición, porque hemos aplicado fertilizante, sino con la compactación de suelo. Para nosotros se nos hace mucho más importante ir manteniendo por otras rutas más que solamente por el tema de los fertilizantes en huertos adultos.

Apuntando hacia las tecnologías que existen en este ámbito, ¿cuáles son las nuevas tecnologías o metodologías que están mejorando el diagnóstico nutricional en el cerezo?
– Andrés Arias: Primero, siempre la invitación a los agricultores que no están haciendo nada, es empezar a hacer algo. Nunca es tarde, siempre mientras antes empecemos va a ser mejor. Pero contarles que por lo menos nosotros hoy día como empresa tenemos nuevas tecnologías. Una de ellas es el mapeo de suelo a través de espectrometría infrarroja en el suelo, lo cual nos permite hacer monitoreos que son de alguna manera más rápidos y de menor costo y, además, más sitio específico y con un mayor nivel de detalle como mapa para poder tomar determinaciones más oportunas. Hoy día, a lo que apuntan las nuevas tecnologías justamente es a eso, no es que hoy día los laboratorios sean insuficientes en sus resultados, pero nosotros sabemos que muchas veces se nos pasa la hora de tomar el resultado y cuando lo queremos tomar el laboratorio está saturado o tiene una gran demanda y cuando nos llega el resultado ya es muy tarde para tomar ciertas acciones. Entonces, en ese aspecto, queremos transmitir que hoy día existen nuevas tecnologías que permiten hacer mapas que son más rápidos que los laboratorios y que nos permiten en el fondo tener un nivel de respuesta bastante más acelerada. en ese sentido, tenemos aparte mediciones que no solamente son químicas, sino que también físicas y biológicas que hoy día se pueden y que es importante monitorear, que ya no son tecnologías que antes eran muy exclusivas y hoy son más comunes.

– Diego Kirberg: Claro. Nosotros siempre enfocamos y vemos las distintas limitantes químicas, físicas o biológicas y creemos que es fundamental porque no basta con, como decía Andrés, tener la nutrición del suelo o lograr esa nutrición a través de manejo, sino que es clave también potenciar esa microbiología a través de productos para disponibilizar y aprovechar esa nutrición y por eso es fundamental también evaluar esos impactos o esos manejos que estamos realizando.

Nosotros también hacemos mediciones, por ejemplo, de masa microbiana de suelo, respiración de suelo, relación hongos bacterias que nos van a dar parámetros e indicadores de la actividad biológica del suelo. Por el lado químico, estamos haciendo, como decía Andrés, el tema de la espectrometría de estos mapas y a nivel físico, hacemos mediciones de resistencia a la penetración. Hoy en día no sólo revisamos compactación en calicata, sino que también estamos haciendo mapas ya en grandes extensiones a través de mediciones de resistencia a la penetración de forma vertical. Por lo tanto, vamos sumando informaciones, también hacemos siempre mediciones de curva característica de suelo para saber la distribución de los poros en el suelo y apuntar a lo que señalaba Andrés al comienzo de las diferencias entre las texturas de suelo y de cómo podemos con los manejos ir modificando esa capacidad de almacenamiento quizás en un suelo más arenoso o de estructuración en un suelo más arcilloso. Por lo tanto, creo que hoy en día los agricultores están mucho más abiertos a hacer más mediciones, porque finalmente es les permite tomar decisiones con datos, que es lo que nosotros siempre tratamos de ofrecer en nuestra asesoría, y poder ir cuantificando en el tiempo los manejos que se van realizando.

– Andrés Arias: Lo que dice Diego es muy cierto respecto a la estabilidad agregada o a todo esto. Al final, ¿en qué se traduce esto para el agricultor? Que siempre la pregunta lógica es, bueno, yo hago un manejo, ¿cómo se me va a devolver económicamente ese manejo en resultado? Hacer seguimiento, tener número, nos va permitiendo poner esos números, porque hoy día, el gran tema es no identificar tu limitante a nivel de suelo. Entonces, por ejemplo, uno dice, ‘Oye, ¿en qué me gasto la plata hoy día? En un enraizante, en un ácido úmico, en más fertilizante’, en una lista de cosas. Al yo saber que tengo un suelo compactado, perfecto, quizás me ahorro hoy día el enraizante y aplico una dosis de una sustancia úmica, un descompactador de suelo, que me ayude más en la parte física y una vez que tenga resuelto eso, perfecto, nos vamos a otra parte o todo lo contrario. A lo mejor estoy en un suelo arenoso, no tengo nada de compactación, es un suelo muy pobre y necesito poner más fertilizante. Pero si no tengo una medición integral, si no tengo la percepción de que el suelo no es solamente nutrición, sino que es vida, es biología, es física, es química, es oxígeno, es temperatura, comprender dónde está esa limitante, es lo que nos permite a nosotros hacer un buen uso de los recursos y ese buen uso de los recursos es, finalmente, lo que lleva a los resultados. Las tecnologías hoy día apuntan mucho a eso, a buscar la limitante, resolverla, pero siempre cuantificando y poniéndole número.

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