Para Jessica Rodríguez, uno de los principales desafíos que dejó esta campaña de cerezas es preservar la experiencia de consumo durante largos periodos de almacenamiento y tránsito hacia China. La especialista explicó que la campaña estuvo marcada por fruta temprana con problemas de firmeza y azúcar, partiduras asociadas a eventos climáticos y mayores niveles de machucones producto del manejo intensivo de grandes volúmenes.
Además, sostuvo que algunas decisiones comerciales tomadas en un escenario de sobreoferta terminaron afectando la condición de llegada de la fruta al prolongar los tiempos de almacenaje en destino.
La especialista también advirtió un cambio en el mercado chino, donde el consumidor dispone hoy de una oferta creciente de frutas frescas locales de alta calidad, elevando las exigencias para la cereza que llega al gigante asiático. A su juicio, la industria debe revisar manejos de cosecha, hidroenfriado y postcosecha para asegurar que el sabor se mantenga después de 30 o 35 días de tránsito.
“El desafío no es sólo que la fruta llegue bien visualmente, sino que conserve un sabor atractivo”, afirmó.
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