La industria chilena de la cereza enfrenta un escenario cada vez más exigente. El aumento de la oferta de fruta en los mercados de destino -especialmente en China-, una mayor exigencia por calidad y condición, y el prolongado periodo que transcurre entre la cosecha y la llegada de la fruta al consumidor final, han presionado los retornos obtenidos por los productores.
Este contexto obliga a una mayor eficiencia en la planificación y ejecución de las labores agrícolas, particularmente en aquellas que representan un costo relevante dentro de la temporada. Sin embargo, desde la perspectiva de Avium, una labor que aporta valor significativo al resultado productivo y comercial del huerto no debiera evaluarse únicamente como un gasto, sino como una inversión con capacidad de proteger o incrementar el potencial de retorno.
Dentro de estas labores se encuentra el raleo de yemas, conocido coloquialmente como “raleo chino”: una herramienta de regulación de carga que consiste en eliminar una proporción definida de yemas florales, con el fin de ajustar el número de yemas mantenidas en cada centro frutal o dardo (Figura 1).
Su objetivo no es simplemente reducir la cantidad de fruta, sino establecer un equilibrio entre la carga reproductiva y la capacidad vegetativa del árbol. De este modo, la planta puede sostener una producción comercialmente competitiva, con una adecuada distribución de calibres y atributos de calidad que permitan a la fruta mantener su condición durante el almacenamiento, transporte y comercialización.
Figure 1: Raleo de yemas en cerezo

Una herramienta complementaria dentro de la regulación de carga
La regulación de carga debe entenderse como un proceso integral que comienza con la poda, la primera herramienta para ajustar el potencial productivo del huerto, renovar estructuras y mantener una adecuada relación entre crecimiento vegetativo y producción. No obstante, existen situaciones en las que, incluso después de la poda de invierno, el número de centros frutales y yemas florales continúa siendo elevado.
Esto puede ocurrir en variedades de alta fertilidad, combinaciones variedad-portainjerto productivas, huertos con antecedentes de cuajas elevadas o sectores que mantienen un potencial de producción superior al que el árbol puede sostener con calidad.
En estos casos, el raleo de yemas permite un ajuste adicional y más específico sobre la oferta floral. Su principal ventaja es la anticipación: al eliminar parte de las yemas antes de floración, se reduce tempranamente la competencia por carbohidratos y nutrientes entre flores y frutos potenciales, lo que lo diferencia de estrategias de raleo ejecutadas más tarde.
Mientras más temprano se regule la carga, antes se modifica la relación entre el área foliar disponible y el número de estructuras reproductivas que deberá sostener el árbol. En huertos con plantas debilitadas o sometidas a una carga excesiva durante varias temporadas, esta regulación también puede contribuir a interrumpir el ciclo de sobreproducción, menor crecimiento vegetativo y pérdida progresiva de calidad. Su aplicación, sin embargo, debe responder a un diagnóstico previo y no a una receta general.
La importancia de medir antes de intervenir
La intensidad del raleo debe definirse a partir de información objetiva. El análisis de yemas y centros frutales constituye una herramienta fundamental, ya que permite cuantificar la fertilidad y estimar el potencial floral existente antes de ejecutar la labor.
La decisión también debe considerar:
• Fertilidad propia de la variedad
• Combinación variedad/portainjerto
• Sistema de conducción
• Vigor o expresión vegetativa de los árboles
• Número de centros frutales
• Historial de producción y cuaja
• Condición sanitaria del huerto
• Intensidad de la poda realizada en la presente temporada
• Objetivo productivo y comercial del cuartel
Por lo tanto, no existe un número de yemas por dardo aplicable de manera universal. Un mismo nivel de raleo puede generar respuestas diferentes según la combinación variedad-portainjerto, la estructura del árbol y el potencial productivo inicial. La pregunta central no debiera ser únicamente cuánto se desea producir, sino cuánta fruta puede sostener el huerto manteniendo calibre, materia seca, firmeza y condición comercial.
Evaluación en ‘Santina’ sobre MaxMa 14 y ‘Kordia’ sobre Gisela®6
Como Departamento de Investigación y Desarrollo de Avium, se han monitoreado y cuantificado diferentes estrategias de regulación de carga. Durante la temporada 2025–2026 se evaluó el raleo de yemas en un huerto de ‘Santina’ sobre MaxMa 14, plantado en 2016, conducido en eje central y con una densidad de 1.852 plantas por hectárea.
Previo al raleo, el cuartel presentaba un promedio cercano a siete yemas por dardo y un potencial estimado de aproximadamente 25 toneladas por hectárea en ausencia de una intervención de regulación adicional. Considerando los conteos de centros frutales, los antecedentes históricos del cuartel y su estrategia habitual de manejo, el tratamiento se ajustó mediante un raleo 3:1, reduciendo en más de 50% la oferta floral inicial.
Con esta intervención se buscaba disminuir el potencial productivo desde aproximadamente 25 hasta 13 toneladas por hectárea, reduciendo la carga para mejorar la calidad final de la fruta.
Los resultados mostraron una disminución de la producción, desde 22.330 kg ha⁻¹ en el testigo hasta 15.298 kg ha⁻¹ en el tratamiento raleado. Paralelamente, todas las variables de calidad evaluadas presentaron medias favorables al tratamiento con raleo: la materia seca aumentó desde 20,8% hasta 22,6%, con diferencias estadísticamente significativas; la proporción de fruta sobre 2J aumentó desde 22,8% en el testigo hasta 51,6% con raleo, también con diferencias estadísticas (Figura 2); y se registraron diferencias estadísticas en peso y diámetro a favor del tratamiento con raleo. Los sólidos solubles aumentaron desde 18,7 hasta 19,4 °Brix y la firmeza desde 76,4 hasta 79,0 unidades Durofel, aunque sin diferencias estadísticas (Tabla 1).
Tabla 1. Principales resultados del raleo de yemas en ‘Santina’/MaxMa 14. Temporada 2025–2026

Figure 2. Distribución de curva de calibre en ‘Santina’/MaxMa 14. Temporada 2025–2026

Estos resultados reflejan una situación en la que el huerto presentaba un elevado potencial inicial, y donde la disminución de carga se acompañó de mejoras importantes en la distribución de calibres y en la materia seca de la fruta.
Una segunda experiencia se desarrolló durante la misma temporada en un huerto de ‘Kordia’ sobre Gisela®6, plantado en 2017 y conducido en eje central. A diferencia del caso anterior, este cuartel no presentaba un número extremadamente elevado de yemas florales: el análisis previo determinó una carga promedio de 6,6 yemas por dardo.
Mediante el raleo, la carga se ajustó a cuatro yemas por dardo considerando el número de centros frutales, equivalente a una reducción cercana al 40%. El objetivo fue favorecer la calidad y distribución de calibres, procurando no disminuir el potencial productivo del cuartel.
La producción se mantuvo relativamente similar entre tratamientos, con 14.007 kg ha⁻¹ en el testigo y 13.379 kg ha⁻¹ en el tratamiento raleado. La proporción de fruta sobre 2J aumentó desde 37,6% hasta 60,8% (Figura 3), con un valor p de 0,065. Si bien esta diferencia no alcanzó significancia estadística al 95%, representa una tendencia agronómica relevante considerando el objetivo de la estrategia (Tabla 2).
Tabla 2. Principales resultados del raleo de yemas en ‘Kordia’/Gisela®6. Temporada 2025–2026

Figure 3. Distribución de curva de calibre ‘Kordia’/Gisela®6. Temporada 2025–2026

Los datos en ‘Kordia’ permitieron incorporar una dimensión adicional al análisis: el efecto económico de modificar la distribución de calibres. De acuerdo con las liquidaciones obtenidas para esa temporada, el tratamiento con raleo incrementó los retornos en aproximadamente 12% respecto del testigo, equivalente a cerca de US$4.500 ha⁻¹ adicionales. Al descontar un costo operativo estimado de US$1.500 ha⁻¹, el beneficio neto alcanzó aproximadamente US$3.000 ha⁻¹, bajo las condiciones específicas del estudio.
Este resultado es especialmente relevante porque muestra que una estrategia no necesariamente debe generar diferencias estadísticas en todas las variables para representar una mejora comercial. Una modificación favorable en la distribución de calibres puede afectar el valor final de la producción, incluso cuando los kilogramos por hectárea se mantienen relativamente estables. No obstante, estos antecedentes no deben extrapolarse automáticamente a todos los huertos: la respuesta económica dependerá de la variedad, portainjerto, potencial inicial, intensidad del raleo, estructura de costos, distribución de calibres obtenida y precios de liquidación de cada temporada.
El raleo de yemas puede representar un costo importante y requiere planificación, disponibilidad de mano de obra y supervisión. Sin embargo, su evaluación no debiera limitarse al costo por hectárea; también deben considerarse los costos potenciales de no regular adecuadamente una carga excesiva:
• Menor calibre
• Disminución de materia seca
• Menor firmeza o condición
• Mayor proporción de fruta en categorías de menor valor
• Mayor dificultad para cumplir los objetivos comerciales
• Debilitamiento progresivo de los árboles
El raleo de yemas continúa siendo una alternativa técnica válida para regular tempranamente la carga en cerezos. Su utilización debe integrarse con la poda y sustentarse en antecedentes objetivos de fertilidad, centros frutales, vigor, historial productivo y metas comerciales.
Los resultados evaluados muestran dos escenarios diferentes. En ‘Santina’, frente a un alto potencial productivo, el raleo redujo la producción y mejoró significativamente la materia seca y la proporción de fruta sobre 2J. En ‘Kordia’, con una carga inicial más moderada, permitió mejorar la tendencia de distribución de calibres sin afectar de manera importante los kilogramos producidos, generando además un retorno económico favorable bajo las condiciones particulares del estudio.
Más que aplicar una receta, el desafío consiste en identificar cuándo el raleo es necesario, definir correctamente su intensidad y verificar que el beneficio esperado justifique la inversión. En un escenario comercial donde la calidad y la condición tienen un peso creciente, la regulación temprana de carga puede transformarse en una herramienta relevante para proteger la competitividad y rentabilidad del huerto.
