Chile y Argentina avanzan en una nueva etapa de profundización de sus relaciones económicas y comerciales, con una agenda que incluye materias especialmente relevantes para el sector agroexportador, como la facilitación del comercio, las medidas sanitarias y fitosanitarias, los obstáculos técnicos al intercambio y el desarrollo de cadenas regionales de valor.
Estos temas fueron parte de la IV Comisión Administradora del Acuerdo Comercial Chile–Argentina, realizada en Santiago y encabezada por la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales de Chile, Paula Estévez, y el subsecretario de Negociaciones Económicas Internacionales e Integración de Argentina, Roberto Salafia.
De acuerdo a lo informado por Frutas de Chile, la reunión cobra especial relevancia para el agro chileno, considerando que durante 2025 las exportaciones nacionales hacia el mercado argentino alcanzaron US$1.066 millones, registrando un crecimiento de 26% respecto del año anterior. Entre los productos que contribuyeron a ese aumento figuran precisamente paltas, limones, semillas y uvas frescas, junto con salmónidos y alambre de cobre.
Durante la Comisión Administradora, las delegaciones analizaron una amplia batería de materias relacionadas con el funcionamiento del acuerdo bilateral. Entre ellas estuvieron la facilitación del comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, contratación pública, comercio de servicios, telecomunicaciones, pequeñas y medianas empresas, cadenas globales y regionales de valor y asuntos laborales.
Para el sector agrofrutícola, los capítulos sanitarios, fitosanitarios y de facilitación resultan especialmente relevantes, ya que constituyen parte de las condiciones que permiten mantener y desarrollar el intercambio de alimentos, productos agrícolas y material vegetal entre ambos mercados.

La reunión fue precedida por un encuentro entre Estévez y Salafia, quienes también abordaron otros ámbitos estratégicos de la relación bilateral, entre ellos la integración energética, el transporte aéreo, la minería y la facilitación fronteriza.
Comercio bilateral prácticamente se duplicó en cinco años
El encuentro también permitió revisar la evolución del intercambio entre ambas economías. Según antecedentes entregados por la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SUBREI), el comercio bilateral prácticamente se duplicó durante los últimos cinco años.
Mientras en 2020 el intercambio alcanzaba los US$3.926 millones, durante 2025 llegó a US$7.931 millones. Con estas cifras, Argentina se posiciona actualmente como el quinto socio comercial de Chile a nivel mundial y el segundo dentro de Sudamérica.
La relación comercial entre ambos países se sustenta, entre otros instrumentos, en el Acuerdo de Complementación Económica N°35 entre Chile y Mercosur, vigente desde 1996, y en el Acuerdo Comercial Chile–Argentina, que entró en vigor en 2019 y permitió ampliar la relación hacia nuevas disciplinas, más allá del intercambio tradicional de bienes.
Uno de los principales resultados de la reunión fue el cierre de la negociación de un nuevo Memorándum de Entendimiento sobre Cadenas Globales y Regionales de Valor, Encadenamientos Productivos e Inversiones Directas, cuya firma se espera próximamente.
El instrumento apunta a profundizar la complementariedad entre ambas economías y abrir nuevas posibilidades para que empresas de los dos países puedan integrarse a cadenas productivas y comerciales de alcance regional e internacional.
También se acordó continuar desarrollando los planes de trabajo asociados al capítulo de servicios, asuntos laborales y los distintos mecanismos de cooperación establecidos bajo el acuerdo.
La subsecretaria Paula Estévez destacó el momento que atraviesa la relación bilateral, señalando que el intercambio comercial se encuentra creciendo intensamente y que existen múltiples ámbitos de colaboración entre ambas economías. Sobre el nuevo memorándum, sostuvo que representa “otro gran paso más en esa dirección”.
Al término de la reunión, Chile y Argentina coincidieron en la necesidad de continuar profundizando la integración económica, con el objetivo de generar mayores oportunidades de comercio e inversión y facilitar la participación de empresas de ambos países.
Para el sector agroalimentario chileno, esta agenda adquiere particular importancia debido al crecimiento que están mostrando los envíos agrícolas y frutícolas al mercado trasandino y al peso que aspectos como la sanidad, la logística fronteriza y la facilitación comercial tienen en la competitividad de estas exportaciones.