Jordi Casas, ingeniero agrónomo asesor especialista en frutales de hoja caduca, repasa los principales sistemas disponibles hoy para el control de heladas en huertos de cerezos.
El más antiguo, explica, son las coberturas plásticas, de amplio uso en cerezos con otros fines —como evitar daño por lluvia, partiduras, aumentar calibre o adelantar la fruta y que también son capaces de controlar heladas de hasta -2°C.
Otro de los sistemas son las torres de viento, que trabajan invirtiendo el aire. Según explica Casas, una helada corresponde a una inversión térmica: normalmente la temperatura desciende con la altura, pero durante la noche de helada, por la mayor pérdida de calor del suelo, ocurre lo contrario, y el aire cercano al suelo queda más frío que el de altura. Las torres, mediante sus hélices, revuelven ese aire, extrayendo el aire más cálido de la parte alta y mezclándolo con el más frío de abajo.
Cuando además se encienden los calefactores integrados a la torre, es posible controlar heladas de temperaturas más bajas, aunque con un costo: el radio de acción de la torre disminuye, ya que el aire caliente tiende a subir con mayor facilidad. Usada sola, la torre controla heladas de alrededor de -2°C, un rango similar al de las coberturas plásticas; con calefactores encendidos, según su experiencia en terreno, han logrado controlar heladas de hasta -2,8°C y -3°C, aunque siempre reduciendo el área de cobertura efectiva. 🍒
Este capítulo es presentado por Daymsa.