La temporada de cerezas tempranas comienza a tomar forma en Ovalle y las primeras señales apuntan a un escenario de mayor precocidad. Así lo advirtió Jorge Astudillo, quien, tras participar en la quinta versión del Seminario Internacional de Cerezas Primores, entregó una actualización sobre el estado actual de la fruta y las expectativas para las próximas semanas.
El dato que marca la pauta es el adelanto fenológico. Según el especialista, las variedades más tempranas ya presentan frutos de entre 4 y 5 mm, cuando de acuerdo con la fenología esperada deberían encontrarse recién en estados de fruto cuajado. Esto representa, en su evaluación, un adelanto de entre una semana y 10 días respecto de la temporada anterior. «En comparación a la temporada anterior, estamos entre una semana a 10 días de adelantado”, señaló el asesor, quien proyecta que esta condición podría traducirse en un inicio de temporada particularmente temprano.
De mantenerse esta evolución, las primeras novedades podrían aparecer durante los primeros días de octubre. Astudillo estimó que algunos sectores con producción bajo invernadero podrían comenzar a cosechar durante la primera semana de octubre o alrededor del 10 de ese mes, mientras que en los huertos a cielo abierto la ventana se situaría aproximadamente entre el 15 y 20 de octubre.
La anticipación fenológica se presenta en un escenario donde la industria de Ovalle busca aprovechar de mejor manera su principal ventaja competitiva: la posibilidad de llegar tempranamente a los mercados. Sin embargo, para Astudillo ser temprano ya no es suficiente. La zona debe ser capaz de aprovechar el potencial de cada huerto y ordenar sus salidas de fruta de acuerdo con variedades, condición, fecha de cosecha y posibilidades logísticas.
«La fruta realmente temprana, la ultra temprana, es la primera semana de la temporada, semana 41, semana 42», explicó, agregando que posteriormente cada productor debe evaluar si su fruta tiene las condiciones para viajar por vía aérea o esperar para embarcar por vía marítima.
El escenario temprano también impone exigencias en materia de calidad. Astudillo enfatiza que la industria no puede volver a concentrar su atención únicamente en el calibre, sino que debe abordar la calidad como un concepto integral, considerando sólidos solubles, acidez, firmeza y color. «Calidad es algo integral», afirmó el asesor, quien planteó que para enfrentar los distintos mercados es necesario conocer sus requerimientos y entender que no toda la fruta puede tener necesariamente el mismo destino.
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