Un estudio de Noruega y Estados Unidos probó distintas formas de disminuir la partidura. Su principal conclusión es que cubrir la fruta ayuda, pero no resuelve todo si el riego no está bien manejado.
Todo productor de cerezas sabe lo que es ver la fruta partida después de una lluvia. Es una de las mayores causas de pérdida en el mundo, y un grupo de investigadores de Bioforsk (Noruega) y de Oregon State University (Estados Unidos) quiso saber qué tan bien funcionan las herramientas que hoy se usan para evitarla. El trabajo, liderado por Mekjell Meland junto a Clive Kaiser and John Mark Christensen, se publicó en AgroLife Scientific Journal.
Cobertores para que la lluvia no toque la fruta
El equipo probó dos sistemas. El primero fue un techo de cortinas de polietileno que se corren sobre tres alambres a lo largo de cada hilera. Funciona, pero hay que cerrarlo a mano antes de cada lluvia, lo que exige mucha mano de obra, se complica con el viento y el alto costo que implica este sistema.
El segundo fue un túnel de acero cubierto con polietileno, por donde puede pasar el tractor. Se ventila por completo los días cálidos y húmedos, se puede cerrar para adelantar la temporada y el plástico se retira en invierno. Además, se puede dejar puesto desde floración hasta cosecha, o solo en el período en que la fruta es más sensible.
La parte que muchos pasan por alto
El hallazgo más importante es que la fruta también se parte bajo cubierta y con la superficie seca. La razón: si el árbol recibe agua de golpe, la cereza crece de volumen más rápido de lo que su epidermis alcanza a expandirse, y se forman pequeñas fracturas. Esas fracturas, además, son la puerta de entrada de pudriciones en postcosecha.
Por eso, los autores advierten que un exceso de humedad en el suelo puede provocar partidura incluso dentro de los túneles, y que hay que monitorear la humedad del suelo de cerca. Recuerdan que en el Noroeste del Pacífico de Estados Unidos se ha visto fruta partida aún sin lluvia en las tres semanas previas a la cosecha.
Un “impermeable” para la cereza
El estudio también evaluó Parka, un recubrimiento elástico, una mezcla de fosfolípido y una matriz de celulosa, desarrollado en Oregon State University. Su ventaja frente a los productos a base de cera de carnauba, que deben reaplicarse hasta cinco veces, es que solo necesita dos aplicaciones.
En el ensayo de Noruega, la partidura del testigo fue de 24,6%. Con dos aplicaciones del biofilm bajó a 17%, y combinado con fungicida y cubierta plástica en el suelo llegó a 9,8%. La fruta tratada también tuvo más azúcar, entre 20,4 y 21,4 °Brix frente a 18,6 del testigo. En Estados Unidos, el producto redujo la partidura a la mitad en promedio.
Eso sí, ni los túneles ni el biofilm lo resuelven todo. Cuando llueve de forma extrema y la partidura natural supera el 50%, su eficacia cae, y otra vez el agua que absorbe el árbol desde el suelo vuelve a ser protagonista.
La conclusión
Evitar que el agua moje la fruta es clave, pero el manejo del agua del suelo pesa igual, tanto a campo abierto como bajo cobertura.
