Escenario productivo de la cereza se redefine, tras una temporada que entra en una fase de ajuste y estrategia

Escenario productivo de la cereza se redefine, tras una temporada que entra en una fase de ajuste y estrategia

Con envíos que superaron las 113 millones de cajas, pero una participación en China que cayó del 92% al 87%, junto con otros factores como menor consumo, la actual campaña comienza una fase marcada por la adaptación a una nueva realidad comercial, donde el negocio está cambiando y quienes deseen permanecer en él, deben sumarse a ese cambio.

Smartcherry conversó con los productores Mario Soza y Diego Romero, quienes realizaron un balance preliminar de esta temporada, caracterizada por contrastes productivos, variabilidad climática, heterogeneidad en la condición de la fruta y la necesidad de ajustar programas según cada realidad para construir fruta consistente.

La industria chilena de la cereza entra en la recta final de la temporada 2025-2026 con un balance preliminar que mezcla cifras históricas y señales de alerta estratégica. Según el Comité de Cerezas de Frutas de Chile, los envíos alcanzaron 113,8 millones de cajas, superando la proyección inicial de 110 millones y manteniendo a China como principal destino, con 98,9 millones de cajas. Sin embargo, su participación retrocedió desde 92% a 87%, una variación que el gremio interpreta como avance en la diversificación de mercados, pero que también refleja un escenario más exigente en el gigante asiático.

Decisiones que perjudicaron la calidad y condición del fruto rojo
La temporada estuvo cruzada por un menor poder adquisitivo en el país asiático, en un contexto económico interno más complejo. Si bien antes del Año Nuevo Chino se observó un leve repunte en los precios —especialmente en calibres grandes—, éste fue insuficiente para compensar la presión generada por el alto volumen disponible y una festividad más tardía.

El adelanto de la cosecha en cerca de diez días concentró una gran oferta en las primeras semanas de embarque, extendiendo además la ventana comercial entre el 15 de octubre y el 15 de febrero. En ese escenario, algunas decisiones comerciales —como postergar ventas para esperar mejores precios— implicaron riesgos que terminaron afectando condición y percepción de calidad.

Mario Soza.

Golpe climático y contrastes productivos
Para Mario Soza, Gerente Agrícola de Agrícola Geoagro, la campaña estuvo marcada por la helada de fines de agosto, con fuerte impacto desde Rancagua al norte y epicentro en Codegua, con pérdidas que redujeron la cuaja en zonas afectadas, llevando producciones de apenas 2.500 a 3.500 kg/ha en algunos huertos.

Paradójicamente, la menor carga permitió mejorar calibres. «El porcentaje de fruta sobre 2J fue 15% superior al de la temporada anterior. En contraste, zonas al sur mostraron incrementos productivos de hasta 16%», afirmó Mario, configurando un mapa de rendimientos muy dispar.

Por su parte, Diego Romero, Gerente General de la Agrícola El Álamo, sostuvo que la lluvia de octubre «generó pérdida de viabilidad en el polen, afectando la cuaja y sobre todo en pasmas ya que si bien se veía todo adecuado en fruta cuajada, finalmente perdimos kilos igual. Creo que la variabilidad climática está jugando un rol que se debe considerar al definir estrategias de producción».

Diego Romero.

Ajustes y aprendizaje
Frente a este escenario, Mario Soza afirmó que «en los huertos de alta producción, la regulación de carga temprana (raleo chino) fue clave. Sin eso, los calibres hubieran sido un desastre. También hicimos ajustes en podas precosecha, que nos ayudaron mucho a mejorar la firmeza, calibre y condición de la fruta».

En tanto, Diego Romero puso énfasis en la nutrición que, a su juicio, «es un factor clave. Es fundamental poder ajustar programas según cada realidad para construir fruta consistente y con buenas piernas. La regulación de carga es un tema primordial también, pero que además se cruza con una arista más comercial. Bajo el contexto actual, se debe trabajar fuertemente en optimizar costos y lograr KPI’s bien definidos».

Con dos temporadas consecutivas complejas, la industria enfrenta ahora el proceso de liquidaciones y evaluación final. Desde el Comité de Cerezas subrayan que la coordinación sectorial y el control de costos serán determinantes para sostener competitividad en un escenario donde China sigue siendo estratégico, pero ya no incuestionable.

En síntesis, la temporada 2025–2026 confirmó que el clima seguirá marcando el ritmo del negocio cerecero. La diferencia, coinciden ambos productores, estará en la capacidad de anticipación, precisión técnica y eficiencia operativa dentro del huerto.

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