El impulso viene con señales concretas ya que dos de estas firmas participaron en las rondas de negocios del encuentro y han mantenido conversaciones para diversificar portafolios más allá de la ventana fuerte de cerezas, buscando fruta «premium» con estándar de retail moderno y narrativa de origen. En paralelo, Thủy Anh Fruits reforzó su apuesta con una visita a Chile en diciembre para sostener reuniones con nueve empresas frutícolas, en una agenda articulada por ProChile.
De acuerdo a lo informado por Frutas de Chile, el dato que más miran los exportadores en la industria es el desempeño reciente de la cereza como «punta de lanza» en Vietnam y, sobre todo, el efecto demostración para abrir espacio a nuevas especies y formatos.
Con esa base, el trabajo comercial se está desplazando hacia acuerdos de programación y confiabilidad logística, y a una agenda técnica que reduzca fricciones en inspección, certificación y manejo de poscosecha para que la fruta llegue con condición y vida útil.
Chile–Vietnam: El «doble carril]» del convenio frutícola combina TLC
El comercio de fruta entre ambos países se ordena por un marco arancelario (TLC) y un marco sanitario-operacional (acuerdos y lineamientos), que en la práctica define qué entra, cómo entra y bajo qué certificaciones.
En lo comercial, Chile y Vietnam tienen un Tratado de Libre Comercio vigente desde el 1 de enero de 2014, con desgravaciones que incluyen productos agrícolas como frutas, y que ha facilitado el acceso reduciendo barreras de entrada. En lo institucional y sanitario, existe un acuerdo de cooperación en cuarentena y protección fitosanitaria (promulgado en Chile) que sirve de base para el intercambio técnico entre autoridades, clave cuando se negocian aperturas o actualizaciones de requisitos.
Ese marco se ha actualizado políticamente con un Memorándum de Entendimiento suscrito por los ministerios de Agricultura de Chile y Vietnam (noviembre de 2024) para fortalecer cooperación sectorial, incluyendo sanidad vegetal y desarrollo de capacidades, lo que en la práctica acelera conversaciones para ampliar canastas y destrabar ciertos procesos.
El intercambio se concreta mediante protocolos y lineamientos por especie: el SAG mantiene lineamientos para exportación de cerezas a Vietnam y también para uva de mesa, donde se detallan exigencias para huertos, packing, frigoríficos, tratamiento y certificación fitosanitaria.
Y el flujo no es sólo Chile-Vietnam. Nuestro país también ha formalizado importaciones desde la nación asiática bajo requisitos específicos: por ejemplo, existen disposiciones para el ingreso de mango fresco vietnamita a Chile, con registros, tratamientos e inspecciones exigidas por la autoridad fitosanitaria.
Mirando 2025, la agenda se enfoca en ampliar especies y afinar protocolos: el propio SAG reportó avances con la autoridad vietnamita (PPD), incluyendo compromisos de visitas técnicas/inspecciones para pasos finales de apertura en nuevas frutas.