En 2026, este rito -también conocido como Festival de Primavera- se extenderá hasta el 3 de marzo, culminando con el tradicional Festival de los Faroles, momento en que las calles se iluminan y se despide oficialmente el período festivo. Durante al menos dos semanas, millones de familias en China y otros países de Asia protagonizan uno de los momentos culturales más significativos del año.
La víspera se celebra con la “cena de reunión”, instancia en que distintas generaciones se reúnen para compartir alimentos asociados a la prosperidad, la salud y la longevidad. En los días siguientes, se intercambian sobres rojos (hongbao), se honra a los antepasados, se realizan danzas del león y del dragón, y se encienden fuegos artificiales para ahuyentar la mala suerte y atraer energías positivas.
La cereza: El fruto rojo de la buena suerte
En este contexto de simbolismo y renovación, la cereza se ha convertido en una de las grandes protagonistas de esta celebración. El color rojo —predominante en decoraciones, vestimentas y obsequios— está directamente asociado a la fortuna, la alegría y la prosperidad. Por ello, consumir y regalar alimentos rojos durante estas fechas es una tradición que busca atraer felicidad y buenos augurios.

Debido a su intenso color rojo y sabor dulce, la cereza encarna estos valores y representa también la renovación y la esperanza, ya que el Año Nuevo marca el cierre de un ciclo y la bienvenida a nuevas oportunidades. No es casualidad que durante estas semanas la fruta se transforme en un regalo premium, altamente valorado en mercados y tiendas, donde su presentación y calidad son clave, lo que representa una ventana estratégica para Chile.
Existe, además, una coincidencia estacional que ha fortalecido el vínculo entre la cereza y el mercado asiático. El período de mayor demanda por esta fruta coincide con la temporada de producción del hemisferio sur, posicionando a nuestro país como el principal exportador mundial de esta especie frutal en estas fechas.
De esta manera, el Año Nuevo Chino no sólo abre un nuevo ciclo cultural para millones de personas, sino que también define una ventana estratégica para la industria frutícola. La cereza deja de ser únicamente una fruta de consumo para transformarse en un símbolo de celebración y buenos deseos.
En 2026, bajo la energía del Caballo de Fuego, volverá a repetirse la escena: hogares decorados de rojo y dorado, familias reunidas, desfiles y faroles iluminando la noche y la cereza ocupando un lugar estelar en la mesa y en los intercambios de regalos, como emblema de fortuna y esperanza para el año que comienza, siendo este rito una oportunidad para renovar metas, fortalecer lazos familiares y abrirse a nuevas oportunidades bajo la energía vibrante del Caballo.
La incorporación de elementos como la cereza demuestra cómo la tradición evoluciona, integrando nuevos símbolos que mantienen vivo el espíritu de prosperidad y alegría.
Para saber más sobre el significado de esta celebración, te invitamos a revisar este video donde Felipe de la Fuente, China Manager de QC Fruit, quien explica la diferencia entre el calendario occidental y el lunar, por el que se rige el gigante asiático, las tradiciones propias de esta celebración y mucho más.