Las liquidaciones de la última temporada confirmaron lo que muchos en la industria temían: el exceso de oferta ha generado una baja estructural en los precios, donde la eficiencia productiva pasó a ser determinante para la supervivencia.
Sobreoferta que determinará decisiones difíciles
A juicio del ingeniero agrónomo, máster en economía agraria y productor de cerezas, Juan Pablo Subercaseaux, la sobreoferta continúa siendo el factor dominante detrás del deterioro de los retornos. Según explicó, la reducción del 10% del volumen exportado –y una reducción del 12% de lo exportado a China- no fue suficiente para la recuperación en los precios, lo que demuestra que el equilibrio del mercado requiere ajustes más profundos en la oferta total y no sólo mejoras marginales.

El diagnóstico también apunta a decisiones difíciles. Arranques, reconversión varietal y la evaluación económica por cuartel comienzan a instalarse como parte del nuevo lenguaje del sector. La receta que el investigador entregó es simple; analizar, en cada cuartel, si el resultado promedio de los últimos dos años ha sido positivo o negativo. Si fue positivo, puede seguir produciendo ese cuartel, con expectativas positivas. Si el resultado es negativo, y si los gastos variables fueron mayores a los ingresos, debe pensar en arrancar. Si se esperan 140 millones de cajas para esta temporada, y con 125 y 113 millones los resultados fueron negativos para ese cuartel, lo que viene en los próximos años no va a ser mejor que las últimas dos temporadas.
El análisis debe ser individual, lo debe hacer cada productor, separando cuarteles y variedades. No se deben tomar decisiones por el promedio. lo importante es el real aporte de cada unidad productiva, que suele ser distinto.
“Hay que convencerse de que estamos en un escenario de sobreoferta y que necesitamos ajustarla para que esto vuelva a ser un negocio rentable. Ese ajuste claramente pasa por arrancar huertos, lo que los productores no queremos escuchar. Y el análisis de los huertos pasa por las variedades, productividad del cuartel”, sostuvo el académico de la Facultad de Agronomía de la Universidad Católica.
Eficiencia ya no es una recomendación: Es una necesidad operativa
Desde la mirada productiva, Ignacio Lavandero, Gerente General de Agrícola Mercedario, observa que el desafío hoy está en sostener productividad y calidad con estructuras de costos cada vez más ajustadas, subrayando que cada agricultor deberá enfrentar una pregunta clave: si su huerto puede producir los kilos necesarios para mantenerse competitivo.

“No puedo dejar de hacer labores, pero sí puedo buscar la forma de hacerlas más eficientes. Los cereceros estábamos acostumbrados a trabajar con cierta holgura y hoy debemos ajustar costos: hay espacio para achicarse en algunos ítems. En la parte fitosanitaria no se puede hacer mucho; en la parte de nutrición sí podemos ser más finos. Lo que se debe hacer, en el fondo, es priorizar. Por ejemplo, en una poda, no dejar material que después, si me cuaja, voy a tener que ralear. Cada uno sabe dónde arriesga más y dónde arriesga menos. No sabemos si estos precios llegaron para quedarse, pero son los que hay que considerar de aquí al futuro. Un huerto que no esté como base en 12.000 kg se debe arrancar. Hoy es el minuto de preguntarse si uno está siendo realmente eficiente, y lo primero son los kilos”, manifestó el ingeniero agrónomo.
Más allá de los números, las liquidaciones 2025-2026 dejan una conclusión transversal: la industria cerecera ya no puede operar bajo las reglas del ciclo expansivo de años anteriores y en el nuevo escenario, sobrevivir no dependerá del tamaño del huerto, sino de su capacidad real de generar rentabilidad.
El foco ahora está en buscar la eficiencia, las ventajas competitivas y tomar decisiones estratégicas de largo plazo.