Con una mirada crítica, pero también con una perspectiva positiva sobre el futuro del negocio, el presidente de Decofrut, Manuel José Alcaíno, analizó en Fruittrade 2026 los principales desafíos que enfrenta actualmente la industria de la cereza.
Uno de los conceptos centrales de su presentación fue la necesidad de poner nuevamente la calidad en el centro de la estrategia exportadora. Para el ejecutivo, el escenario actual exige replantear decisiones productivas que han permitido aumentar los volúmenes, pero que también han significado el ingreso a los mercados de fruta que no necesariamente presenta las mejores condiciones de consumo y poscosecha.
«Si nosotros ajustamos la calidad, el crecimiento va a ser mucho menor, porque si sacamos la fruta que no debería exportarse vamos a bajar los volúmenes», he explained.
A su juicio, esta reducción no necesariamente debe verse como una amenaza, sino como una oportunidad para la industria: menos fruta, pero de mejor calidad permitiría mejorar la percepción del producto chileno y generar mejores condiciones comerciales.
Además, habló del a necesidad de una mayor coordinación entre productores, exportadores e importadores. «La invitación es a mirar desde un ámbito más amplio, no solamente desde un enfoque personal», sostuvo.
En paralelo, Alcaíno destacó el potencial que todavía existe en Estados Unidos, mercado donde identificó fechas estratégicas como el Día de Acción de Gracias, Navidad y el Día de los Enamorados para posicionar la cereza chilena. Sin embargo, advirtió que para aprovechar esta oportunidad será necesario recuperar la confianza de los compradores y cumplir con los programas comprometidos.
El ejecutivo sostuvo que Chile todavía arrastra una mala reputación producto de incumplimientos históricos con las cadenas de supermercados, pero estimó que esa imagen puede revertirse y que, en un horizonte de cuatro o cinco años, Estados Unidos podría representar un crecimiento importante para la industria. La clave, insistió, estará en combinar calidad, cumplimiento y una oferta capaz de responder a las necesidades específicas de cada mercado.
«Hay harta pega, pero es posible», resumió Alcaíno, proyectando que los problemas que enfrenta actualmente la industria son abordables y no necesariamente estructurales, salvo el crecimiento del volumen producido.
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