Cada etapa del ciclo del cerezo tiene sus propios desafíos. Conocer el estado fenológico permite definir dónde poner la atención y qué herramientas de manejo priorizar en el momento adecuado.
Durante el receso, el foco está en las condiciones que permitirán una adecuada salida de la dormancia. Con la brotación, el monitoreo de la evolución de las yemas adquiere protagonismo. Luego, durante floración, polinización y cuaja, las condiciones ambientales y el comportamiento reproductivo pasan a ser determinantes.
A medida que el fruto se desarrolla, las decisiones se trasladan hacia aspectos como carga, riego, nutrición y crecimiento. Finalmente, durante la maduración y cosecha, el monitoreo de los parámetros de calidad permite definir el momento oportuno para recolectar la fruta, mientras que la postcosecha comienza a preparar al árbol para el siguiente ciclo.
Así, la fenología se transforma en una hoja de ruta para acompañar al cerezo durante toda la temporada. Te invitamos a revisar la siguiente infografía para revisar en detalle cada fase.

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