Por: Yerko Almarza – Ingeniero Agrónomo – Representante técnico comercial zona centro AGQ Labs Chile
Escenario estival para el cultivo del cerezo en la zona central de Chile.
El inicio de verano trae consigo el acortamiento gradual del fotoperiodo, lo cual es percibido por las plantas, generando una serie de expresiones fenológicas y fisiológicas. El crecimiento vegetativo se detiene y comienza la lignificación de la madera. A nivel de yemas, se genera la inducción floral durante diciembre y una vez ejecutadas las cosechas, la planta tiene la opción de destinar la producción de sus fotoasimilados hacia la expresión radicular, como también a la generación de reservas.
Por otra parte, las condiciones climáticas en el periodo estival (temperatura, humedad relativa, radiación, etc.) son desfavorables para el desarrollo normal del cultivo en la zona central de país. Un antecedente objetivo que respalda esta afirmación, la encontramos en las mediciones que realizó el equipo de “Avium” durante el 2025, en donde midieron índice de estrés (indicador que relaciona temperatura y humedad relativa), en tres zonas productivas del país (Graneros, Curicó y San Clemente) y en las últimas cinco temporadas (sin considerar la actual). Los resultados señalan que la mayor acumulación de unidades de estrés se concentra entre la semana 50 (segunda semana de diciembre) y la semana 8 (última semana de febrero). Es por lo anterior, que debemos preparar a las plantas para que enfrenten de mejor manera este periodo de condiciones estresantes, y para lograr este objetivo, el riego y la nutrición son claves (Tapia, 2025).
La importancia de medir, antes de ejecutar las fertilizaciones de post cosecha. Análisis sugeridos.
Normalmente los programas de fertilización utilizan como referencia principal la extracción de cultivo mediante la fruta y en base a este dato teórico, es que se calculan los kilos de fertilizantes que se deben aplicar. Si bien esto conceptualmente está correcto, es muy relevante medir objetivamente los aportes en agua de riego y suelos, para que no caigamos en escenarios de sobre fertilización, que podrían afectar directamente al cultivo la presente y siguiente temporada, además de alejarse del concepto de sustentabilidad. En esta misma línea, el centro tecnológico AGQ Labs además de tener una amplia trayectoria en el país (desde el 2001) trabaja con una red de productores, distribuidos en las distintas zonas productivas del país. En base a esta experiencia e información, hemos observado lo siguiente:
Análisis nutricional de agua de riego → Las composiciones varían drásticamente entre el inicio y el fin de una temporada, especialmente cuando nos encontramos en localidades cercanas a la costa. Tenemos varios ejemplos en donde la conductividad eléctrica en aguas superficiales, varia entre 50 y 70% más, respecto a la conductividad eléctrica inicial. Implícito dentro de estas cifras, hemos observado que los aportes de nitrógeno (N) y potasio (K2O), alcanzan las 17,6 y 13,5 unidades de fertilizante respectivamente cada 1.000 metros cúbicos de agua. Considerando que el cultivo se riega con volúmenes entre 7.000 y 8.000
metros cúbicos por hectárea, por temporada (valores referenciales de algunos de nuestros clientes) es que el aporte nutricional de esta fuente es sumamente relevante.
En base a lo anteriormente expuesto, es que se sugiere realizar como mínimo tres análisis nutricionales de agua durante la temporada, para conocer los aportes y evolución de los distintos parámetros en el tiempo.
Foliar analysis →Realizar un análisis foliar nos permite conocer el estado nutricional de la planta al inicio de la post cosecha, identificando elementos que puedan estar deficientes o por el contrario, elementos que puedan estar elevados y que no requieran aportes adicionales.
La última etapa del desarrollo del fruto es un proceso altamente demandante de potasio, por lo que la planta moviliza este elemento para favorecer la maduración de la fruta. Nuestra experiencia nos señala que los niveles de potasio en hojas disminuyen posterior a cosecha. Este es un elemento sumamente importante en la tolerancia a condiciones climáticas estresantes, dado que regula la apertura y cierre estomático, además de estar involucrado en más de 60 sistemas enzimáticos asociados a procesos como fotosíntesis, respiración, síntesis de proteínas y carbohidratos (Navarro y Marschner).
Los niveles de fósforo normalmente presentan una disminución por consumo, desde inicios de temporada hasta la cosecha. También hemos observado que la mayor asimilación de este elemento se genera cuando hay presencia de pick radiculares y es por ello, que esta etapa es crucial para realizar correcciones de este elemento.
Si bien todos los macro y microelementos son relevantes, con frecuencia prestamos poca atención a elementos como el manganeso y el zinc. Los estudios relacionados a estos elementos señalan que son claves en la regulación enzimática, síntesis de proteínas, metabolismo hormonal, fotosíntesis, entre otros (Navarro y Marschner).
Junto con los resultados, entregamos valores de referencias asociados a las distintas combinaciones variedad – portainjerto, como a la fecha, para facilitar la interpretación de nuestros clientes.
Soluciones de suelo → Los riegos cercanos a cosecha son bastante controlados para evitar poner en riesgo la integridad de la fruta. Este escenario genera acumulación de sales en el perfil de suelo, que es clave poder identificar para evitar escenarios de estrés salinos, como también se busca evitar que ingresen a la planta elementos como los cloruros, que son fitotóxicos y que generan quemaduras en hojas. Esta condición disminuye la superficie para hacer fotosíntesis, afectando directamente la producción de foto asimilados.
En la región Metropolitana las concentraciones de cloruros en aguas son muy elevados y su acumulación en distintas profundidades son muy frecuentes. Para conocer en que estado se encuentran los distintos elementos minerales, es que tenemos herramientas como las sondas
de nutrición o los extractos de pasta saturada, que nos permiten conocer esta información para posteriormente evaluar medidas correctivas.
Finalmente, lo invitamos a contactarnos y planificar hoy sus análisis de postcosecha, porque las decisiones que tome ahora definirán los resultados del mañana.
• Tapia, C. (2025, 19 de agosto). Análisis Técnico – Comercial: Recambio varietal. ¿Es el camino correcto en el nuevo escenario? Presentación en Cherry & Kiwi Conference 2025, Criadero La Esperanza, Curicó, Región del Maule, Chile.
• Navarro, G., & Navarro, S. (2013). Química agrícola: Química del suelo y de los nutrientes esenciales para las plantas (3ª ed.). Madrid, España: Mundi-Prensa Libros, S.A. • Marschner, H. (2012). Mineral nutrition of higher plants (3rd ed.). London, United Kingdom: Academic Press.
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